viernes, 31 de enero de 2014

Aviso!

Hiili pequeños unicornios! Me echabais de menos? Ya sé que no, a lo que iba, esta entradilla es para comunicaros cositas.
Como habéis visto, llevo días sin colgar cap, cosa que no me gusta, pero no he tenido tiempo entre exámenes, fisio, etc, so... para compensaros, MAÑANA MARATÓN! Weeeeeeh *aplausos* ajajajajaja okya.
A ver, no os penséis que van a ser ahí diez capitulazos... but, sí que espero subir al menos tres... Espero compensaros un poquito :')
Bueno, era solo eso :) Ah, y deciros que, si solo subo dos caps solamente lo siento, pero no sé, mi imaginación últimameente esta como ida...
eeeeeso era todo, gracias por leer, por aguantarme, por comentar, y por toh! Que os quiero mazo y esas cosis :)
Beeeesiis!

sábado, 18 de enero de 2014

Vosotras decidis:)

http://www.polyvore.com/cgi/set?id=110627887&.locale=es

Este es el enlace de los posibles vestidos que Marta podría ponerse para esta noche... Cual elegís? Decirme numero, del 1 al 6. Van de izda a dcha, en líneas. Decirme número en un comentario o tweet y voy contando votos! Cuanta más gente vote mejor! Help me, please!

Ah, también podeis elegir el peinado aquí http://www.polyvore.com/cgi/set?id=110630399&.locale=es

Mil gracias de verdad! Os quiero!

"My own dreams" Capítulo 29

Bueeeno gente a la que quiero muchote, ya está el capítulo! Espero que os guste :) Ah, y tengo una encuesta para vosotras en la siguiente entrada... hay algo que depende de vosotras! Así que... espero que comentéis mucho, que participéis, y que me ayudéis ;) Por lo demás, gracias por las mas de 100 visitas en todos los capis, que estoy muy aañdjckpwrf  y... Si alguien quiere que le avise por twitter, que me lo diga! El mio es @martaa_love :)
Besiiitoos!

*************************



7:30 a.m. El sonido de mi despertador retumba en mis oídos. Me levanto de un salto y, en vez de tirarlo al suelo, lo apago. La felicidad me irradia, no sé. Es muy raro en mi despertarme de buen humor. Pero hoy es diferente, no sé. Me visto con unos pantalones negros, una camiseta blanca con un corazón y una americana azul clarito, a juego con mis converse. Levanto a todas animadamente y voy a hacer el desayuno. Cuando ya estaba terminando, veo a tres zombies entrar en la cocina.

-¡Buenos días pequeñas marmotas!

-¿Buenos? ¿Qué tienen de buenos si tienes que madrugar? –dice Silvia.

-Venga va, que ya es viernes. ¡Por fin!

-¿Soy yo o la visita de Blas le ha afectado demasiado? –dice Gloria.

-Bah… Ala, va, daros vida que Pilar va a llegar en nada –recogí mi taza en la que antes me había tomado un colacao y fui al baño. Me aseé, me maquillé un poquito y me puse colonia. Lista. Cogí las cosas que me hacían falta hoy y a lo que volví en la cocina, estas seguían “desayunando”.

-Chiquis, os tenéis que arreglar en cinco minutos –y de repente, vi una avalancha a mi lado saliendo escopeteadas hacia su habitación para vestirse. Lol. Mientras esperaba, le mande un wa a Blas dándole los buenos días. En ese momento, sonó el timbre. Era Pilar.

-Hola Marta, ¿estáis ya?

-Yo sí, estas no lo sé… -me volví y grité, -¡CHICAS, QUE PILAR YA ESTÁ AQUÍ, SALID YA! –Pilar se reía.

-Gracias por el aviso.

-Nada, no es molestia… -reímos. Dos minutos después salieron todas y fuimos a la universidad. Las clases pasaron rápidas, la verdad, aunque mi cabeza estaba en otra parte. En cuanto acabó la clase, salí rápido de clase. Nada más salir del edificio, noté que me cogían de la mano y me apoyaban en la pared.

-Vale, hasta que no me escuches no pienso soltarte –era Hugo.

-Está bien, te escucho.

-Pues verás… no te miento cuando te digo que te quiero. Es la primera vez que me pasa, de veras, nunca me había sentido tan vacío sin alguien. Y cuando vi a tu novio, no sé… la rabia me comía.

-¿Y por qué eres tan chulo?

-Soy así. Y hasta que no te consiga, no pararé.

-Pues siendo así conmigo no vas a conseguir nada –si iba acercando poco a poco –Hugo, ¿qué cojones haces?

-Y cuando miro tus labios… parecen tan irresistibles…

-Vale, suéltame ya Hugo, ya he oído suficiente –intenté zafarme de él, en vano. Me tenía bien cogida. Cada vez estaba más cerca. Notaba su respiración. Giré la cabeza, pero me volvió a encontrar. No podía moverme, ya no sabía que hacer. Hasta que…

-¿Qué cojones haces con mi novia? –Hugo se separó de my se dio la vuelta. Una lágrima recorrió rápidamente por mi mejilla. Ahí estaba él, mi salvador, mi chico, Blas. Sonreí aliviada al verle, pero él estaba enfadado, y lo comprendía.

-¿Me vas a responder o hago yo que respondas?

-¿Ah, sí? ¿Y si no me da la gana de responder que me vas a hacer? –mire a Blas preocupada. No quería que se pelearan, y mucho menos aquí, delante de tanta gente. Me miró y pareció que comprendió.

-Mira niño, no me tientes, porque será por ganas… No te vuelvas a acercar a ella. Porque como la hagas hacer algo que ella no quiera, te vas a arrepentir.

-¿O sino qué, me pegarás?

-O te denunciaré por acoso –sonrió irónicamente. Me cogió de la mano y me besó apasionadamente delante de este. Tras aquello, nos fuimos rápidamente de allí.

-Gracias –dije mirándolo. No dijo nada, simplemente bajó la mirada. Entrelacé mi mano con la suya, no la apartó. Estaba molesto, y lo entendía. Pero no había sido mi culpa.

-¿Sabes que yo intenté escapar, verdad?

-Me dijiste que era un simple compañero.

-Y lo era… hasta que me ha dicho que estaba por mí y me ha intentado besar. Y por más que intentaba zafarme, no podía, tiene bastante fuerza. Así que lo siento, pero no te enfades conmigo por favor.

-No estoy enfadado contigo  -dijo suavemente -simplemente no me fio de ese chico. Y quería darte una sorpresa al ir a recogerte, pero la sorpresa me la he llevado yo al final… -suspiró.

-Te amo. Jamás haría algo que pudiese hacerte daño Blas.

-Lo sé mi niña, siento haberme puesto así. Te quiero –paramos de andar y me dio un dulce beso. Nuestras manos seguían entrelazadas. Pronto llegamos a un bloque de pisos en el que entramos.

-Blas… ¿Dónde vamos?

-A mi casa. Comeremos con Marina. No te preocupes por tus amigas, Marina las ha llamado.

-Estáis en todo eh… Cuánto os quiero, jo –llegamos al tercer piso, donde ellos vivían. Entramos. Olía a comida.

-¡Hola! –grité.

-¡Martus! –vino corriendo Marina a abrazarme. Si no llega a estar Blas, nos caemos.

-Cuánta efusividad…

-Bah… ale, a comer, que se enfría la comida.

-¿No habrás echo pizza, verdad?

-Ala, que buena imagen de chef mía que tienes, que sé hacer más cosas, os voy a sorprender, veréis –fue a la cocina y Blas y yo nos sentamos en la mesa, ya puesta. Apareció Marina con tres platos de espagueti con tomate.

-Sí, me has sorprendido… no es pizza –dije riéndome.

-Eh… -dice dándome una colleja. –Pues luego hay croquetas, made by Marinus, a ver si te vas a quedar sin –dijo orgullosa. Reímos. Comimos animadamente, era imposible estar mal con ellos dos.

[…]

-¿Dónde vas?

-A tu casa. Os dejo solos –nos dio un beso a cada uno y se fue de la casa con la mochila a cuestas.

-¿A mi casa? –dije sorprendida. Pero en seguida sonreí. –Así que solos… dije acercándome a Blas lentamente y besándolo con ternura. Sonrió y me siguió el beso. Me sentó en el sofá. Acariciaba su espalda dulcemente, haciendo que se estremeciera. Pero su móvil empezó a sonar. Suspiró y se sentó a mi lado, descolgando.

 

*Narra Blas*

Cogí el móvil. Sé lo que habría pasado si lo hubiese ignorado, pero… ya habría tiempo de todo esta noche. El plan solo acababa de empezar.

-¿Sí?

-Blas tío, soy Dani.

-¡Yoguirín!

-¡Golipollas!

-Cuanto amor… en fin, que estoy llegando a Madrid.

-¿Pero no venías mañana?

-Sí, pero me confundí. ¿Me vienes a buscar?

-Vale, va, en veinte minutos estoy allí. Así te presento a alguien.

-Vale, te espero si eso. ¡Gracias!

-Nada. Hasta ahora –y colgué. Mire a Marta.

-Era un amigo desde cuando era pequeño. Que está llegando a Madrid y que si le íbamos a buscar. Me gustaría que lo conocieras.

-Genial, pues vamos, ¿no?

[…]

 

*Narra Marta*

Llegamos a la estación. Vi a lo lejos a un chico algo bajito, rubito venir hacia nosotros.  Blas fue a saludarle. Fue un abrazo bastante bonito. Se les notaba felices después de no haberse visto en tanto tiempo. Blas se giro y me hizo un gesto para que fuera hacia ellos.

-Marta, este es Dani, Dani, esta es Marta, mi novia.

--Encantada –dijo sonriendo.

-Igualmente –dijo dándome dos besos. –Ya sabía yo que cuando me tenías que presentar a alguien tenía que ser especial… -digo sonriendo. Ya me había caído bien. Fuimos a una cafetería y estuvimos hablando un rato los tres. La verdad es que no tenía ni idea de que se habían conocido en un concurso de televisión… De lo que se entera una… Parecían dos críos pequeños. Como si los años un hubiesen pasado para ellos. Se hacían bromas, tonterías… como dos hermanos. Me encantaba ver a Blas tan feliz. Y Dani me había caído genial.

[…]

-Bueno, yo me voy a casa ya.

-Vale, a las ocho paso a recogerte –me guiña el ojo y sin decir palabra, se va.

[…]

-¿Estabais enteradas de esto guarras?

-Sip, tienes el vestido en la habitación.

-¿Qué? ¿Cómo?

-Tú póntelo que solo tienes una hora para arreglarte. Nosotras nos hemos encargado de lo demás.

-Pero…

-Ni peros ni nada, ale, va, ¡vístete!

[…]

-¡Fiu fiu!

-¡Guapísima!

-Tías, ¿a dónde voy yo así?

-A tener la mejor noche de tu vida.

domingo, 12 de enero de 2014

"My own dreams" Capítulo 28

Bueno, ante la insistencia de muchas, aquí teneis el nuevo capi! Ah, y mil gracias a las que comentais, de verdad, es como: Oh, fangirleo, a la gente le gusta! Y me pongo muy aaskslfjlsl y eso, así que gracias :) jajaajaja Espero que os guste, que sigáis comentando, y sigáis siguiéndome aquí, en mis propios sueños, donde todo es posible. Gracias por seguir leyendo!

***************************



De repente, llamaron a la puerta. ¿Quién sería?

Me levanté y fui corriendo a abrir. Y lo que vi allí, delante de mí… era el mejor sueño que podría haber tenido nunca. Era él, Blas. Estaba ahí. No eran imaginaciones mías, era él de verdad. Me lancé a sus brazos y nos sumergimos en un dulce y cálido abrazo. Un abrazo eterno, de esos que cierras los ojos y te emocionas al sentir a esa persona tan cerca de ti. No hacen falta palabras, un gesto, un abrazo, puede decir todo lo que las palabras no pueden expresar. Me separé un poco de él y le besé con pasión. Añoraba sus labios, sus caricias, su risa, sus ojos… le añoraba a él. Un carraspeo nos interrumpió.

-Ejem… ¿Me dejas un poco de Martus para mi también porfa?

-¡Marinus! ¡También has venido tú! –dije tirándome encima de ella para darle un abrazo. Estaba super emocionada… ¿Qué hacías estos bobos aquí? No pude evitar soltar un par de lagrimillas, la felicidad me recorría de arriba abajo, haciéndome sentir bien, completa. Todos mis problemas se habían esfumado de golpe.

-Martus, que te quiero mucho y tal, pero me estas asfixiando-

-Ai, perdón –pasé mi mano por uno de mis ojos, quitándome la lagrimilla que asomaba. –Pasad anda.

-Bonita casa… ¿Cuántas estáis aquí?

-Cuatro, contando conmigo. Son todas muy majas. Sentaros –dije señalando el sofá. –Jo, ¿pero que haceis aquí?

-Te echábamos de menos y hemos venido a verte –dice Marina.

-¡Pero estáis locos!

-En realidad, como te echábamos tanto de menos… nos hemos mudado aquí. Para estar más cerca –dice Blas. Abrí los ojos como platos. ¿Había oído bien?

-¡Loquísimos! ¡Cómo una puta cabra! ¡Joder, como os quiero! –dije tirándome encima de ellos.

-Marta, gorda, que pesas –me dijo Marina, y me eché encima de ella. Blas reía. Su puta risa, añsadjasñs.

-¿Qué decías?

-Que se te ha quedado un tipin de top model, yo que tú me lo replanteaba…

-AH, pensaba que decías otra cosa… -dije haciéndome hueco entre los dos. Aún no me creía que estuvieran aquí.

-¿Qué tal los primeros días amor?

-Pues bien, llenos de apuntes. Todo esto es nuevo… y muy grande.

-Sí, hasta que hemos llegado a casa tela, y menos mal que había un McDonalds’ abajo, porque me moría de hambre, yo pensaba que tampoco habría tanto trecho, pero ofu… Por cierto, saca algo de comer, que es hora de merendar.

-No tienes remedio mi amor –le dije levantándome hacia la cocina. Cogí una bolsa de patatas y otra de chuches que había en uno de los cajones, y lo saqué, junto a unos refrescos. Merienda improvisada, ale.

-Gracias Martus de mi laif.

-Ais cómo te echaba de menos, en serio –dije dándole un beso en la mejilla así a lo exagerado.

-Eh, ¿y yo?

-¿Tú? –miré a Blas, este ponía cara de cachorrito, me lo comía, ai. –No he echado tanto de menos a alguien más que a ti –sonrió y me besó.

-¡OOOSTIÓN QUE LE HA METIDO LA CHAVALA! –me giré y estaba Marina con la bolsa de patatas embobada viendo la película o lo que fuera eso que estaban echando en la tele. Esta chica es imbécil. Tiene como un don para interrumpirnos siempre que nos damos un beso…

-Marina, cariño, ¿tú tienes algo contra nosotros?

-¿Me decíais algo? –dijo girándose un poco hacia nosotros.

-Eres tonta. Pero mucho. Si no fueras mi mejor amiga estarías fuera de casa ya.

-Oh, me amas, yo también a ti –dijo abrazándome. Yo reí. En sería, era tontísima, pero la quería demasiado.

-Qué remedio… -el sonido del timbre volvió a sonar. ¿Quién sería ahora?

-Voy yo –dijo Blas levantándose. No dije nada, y volví a “pelearme” con Marina.

 

*Narra Blas*

Me encantaba verlas así, parecían crías pequeñas. Y lo mejor, es que esa sonrisa no se le borraba del rostro. Cuando sonó el timbre decidí ir yo, no quería que se levantara Marta. Me encontré a un chico alto, moreno. No sé quién podría ser.

-Hola. ¿Está Marta?

-Eh… ¿Tú quién eres?

-¿Y tú?

-He preguntado primero.

-Pues soy…

-Un compañero de clase –intervino Marta. La miré extrañado. –Se llama Hugo, vamos a la misma clase, y vive aquí en frente. Hugo, este es mi novio, Blas.

-Ah… tu novio… Encantado –no dije nada. No me daba buena espina. Ya la manera en la que miraba a Marta…

-Bueno, ¿qué querías? –dijo Marta rompiendo el silencio.

-Nada, venía a visitar. Pero como ya veo que tienes visita, vendré en otro momento –le giñó el ojo. La sangre me hervía… ¿Pero este tío de que cojones va? ¿Qué hace flirteando con mi novia? No le cerré la puerta en las narices por respeto, porque ganas no me faltaban…

-Pues… hasta mañana.

-Bye –se giró y se fue, inmediatamente después cerré la puerta. Suspiró y me abrazó.

-Vale, a ver, quién era ese tío y qué coño hacía flirteando contigo.

-Es idiota, no me cae bien, tranquilo. Igual venía a preguntar algo de la uni, o no sé. No le des más vueltas anda, es que él es así, tonto de naturaleza –me sonrió mientras me acariciaba la mejilla. La besé con ganas, la quiero demasiado.

Volvimos al salón. Marina ya se había terminado la bolsa de patatas. No tiene remedio. Nos sentamos y empezamos a hablar los tres. Se me ocurrió una idea. Quería hacerle algo a Marta, una cena romántica, los dos solos… ¿En casa? Tendría que hablarlo con Marina… hacer como un intercambio. Me la llevé a la cocina un momento.

-He pensado en hacerle una cena romántica mañana a Marta, en casa. Y para estar los dos solos, podrías venirte a dormir aquí… como si de un intercambio se tratara.

-Ah, claro, tu lo que quieres es follar… -dijo con cara pervertida. Le mire con una cara… que no se podía describir. Levanté las cejas, y ella rió. –Tranquilo, ya os dejaré solos… Usad protección –y tras decir esto con voz cantarina, salió de la cocina. Vale, esto me había sido muy… raro. Bah, da igual.

-¿De qué hablabais pocholos míos?

-Nah, cosis nuestras –dijo Marina sentándose de nuevo. De pronto, se abrió la puerta…

 

*Narra Marta*

... y entraron las chicas hablando escandalosamente. Me levanté y las saludé. Presenté a Blas y a Marina, y este último me dijo que quería hablar conmigo. ¿Pero de qué? Entramos en mi habitación y cerró la puerta.

-Bueno, ¿y de qué querías hablar?

-Mm… de cuanto te quiero y lo que te he echado de menos –me sonríe y se sienta a mi lado. –En realidad era una excusa para estar contigo a solas –sonrío. Es la cuquez en persona.

-Serás bobo… me habías asustado, pensaba que era algo grave, o que había pasado algo, entonces claro, me he puesto a pensar, y he empezado a preocuparme pensado cosas que… -me calló con un beso. –Me encanta tu forma de callarme –digo a milímetros de su boca, sonriendo. El sonrió, y ahora fui yo la que le besé. Nuestras lenguas se sumergieron en un juego divertido. La temperatura subía por momentos. Hasta que, cómo no, Marina abrió la puerta.

-Tortolitos, salir de ahí que no queremos escuchar cositas raras –y salió de la habitación.

-Yos’que la mato.

-Tranquila, ya habrá tiempo –me guiño el ojo y se levantó, saliendo de la habitación. Yo salí detrás. Blas y Marina se fueron ya a casa, y yo me quedé con estas.

-Bueno, a mi me parece que aquí hay una que tiene que contar cositas… -dice Silvia.

-¿Qué cosas? Ni yo sabía que venían, ha sido la mejor sorpresa de mi vida.

-Oh, qué bonito es el amor –dice Nagore entusiasmada.

-Aunque tengo una pregunta… ¿Habéis quedado con los chicos, con los tres?

-Sí, claro –responde Glo.

-Ah, qué raro, es que ha venido Hugo a verme, supuestamente, cuando estaba con Blas y Marinus… -miro a Gloria buscando una respuesta, y la veo algo nerviosa, a pesar que intenta aparentar tranquilidad.

-Pues… es que se encontraba mal y se ha vuelto a casa….

-Ya… y por eso viene a mi casa… ¿Sabías tú algo de esto?

-¿Yo? Ts, qué va…

-Gloria, te ha pillao’ –dice Silvia negando con la cabeza. Río ante la afirmación. Que putis… habían preparado todo para darme una sorpresa… si es que hay que quererlos.

-Bueno, pero ha valido la pena, ¿no? –voy a abrazarla.

-Gracias, en serio.

-A mi no me las des, dáselas a tu novio.

-Que adorable.

-Eooo, Tierra llamando a Martus, baja de las nubes o de tu mundo amoroso –dice Nagore moviendo la mano exageradamente por delante de mí.

-Estoy, estoy, ¡a ver si te vas a dislocar el brazo muje’!

-Tira.

-Meh.

Cenamos todas entre bromas. Les estaba cogiendo muchísimo cariño, y la confianza ya era palpable entre nosotras, me encantaba el buen rollo que había. Pronto nos fuimos a dormir. Mañana ya era viernes. Había que ir a la universidad. Iba a ser un viernes distinto, lleno de sorpresas, imprevistos… algo que yo no me imaginaba. Pero… ¿Por qué adelantarnos en el tiempo? Todo lo que tenga que ser, será, y lo que tenga que llegar, llegará. Y, con una sonrisa, y pensando en la persona que más feliz me hacía en este mundo, me quedé dormida.

viernes, 10 de enero de 2014

"My own dreams" Capítulo 27

Em... os como, vale? Esque en serio, sois muy grandes, gracias por todos los comentarios y por todo en general. Porque sois vosotras las que haceis que tenga ganas de escrbir y seguir con esto :) Asique Graciaaaas!! Os quiero!
Espero que oes guste el capi, y que comentéis :)

**********************




Entramos en clase y nos sentamos al lado. Poco a poco, la clase fue llenándose. Hasta que… no podía ser él… ¿Pero no estudiaba medicina? Hugo…


-Hola bonitas –dijo mientras se sentaba en el sitio libre de mi derecha.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿Tú no estudias medicina?

-¿Quién ha dicho eso?

-El portal…

-Bueno, sobraba sitio y para no estar seis en el piso de arriba, me pase con ellos.

-¿Y no hay más sitios en la clase?

-Sí, pero ninguno en el que quiera estar –rodeé los ojos. Esto tiene que ser una pesadilla…

-Bueno, pues si estás con nosotras, calladito –intervino Nagore.

-No me escucharás Nago, tranquila.

-Nagore, me llamo Nagore, no Nago.

-Lo siento, Nagore –digo poniendo cara de niño bueno. Og, le estaba empezando a coger una manía… Menos mal que entró el profesor y lo calló. Bueno, por un rato. Empezó a mandarme notitas, mientras yo intentaba atender. Pero me era imposible. Lo ignoraba, pero parecía que cuanto más lo hacía, más insistente se volvía. Miré a Nagore, se estaba dando cuenta de todo. Decidí ir al baño, me estaba poniendo muy nerviosa. Salí de clase y fui merodeando por los pasillos hasta que encontré la puerta. Pero cuando estaba a punto de entrar, alguien me agarro de la mano y me puso en la pared. Adivinad quién era…

-¿Por qué me ignoras?

-¿Por qué no me dejas en paz? –intenté zafarme de él, pero no me dejaba. -¿Me sueltas ya?

-Mm… no.

-Mira, te estás ganando una ostia bien grande y con la mano abierta, eh…

-Con más razón no te suelto.

-Hugo, olvídame.

-No puedo.

-Puedes de sobra. Ignórame, ¿O.K? Como si no existiera. Pides el cambio de sitio, y ya está.

-No pienso cambiar de sitio.

-Pues lo haré yo. Y ahora suéltame ya, tengo que ir al baño –y, tras suspirar, me soltó y se fue sin decir palabra, algo que me pareció bastante raro, pero no pensé en ello. Me ponía de los nervios. Entré en el baño y me lavé un poco la cara. ¿Qué me veían? Pf, yo que sé… Volví a clase, y me senté sin dirigir palabra.

-Ps –era Nagore. La miré. -¿Estás bien? –Asentí, y ella me miró sin creérselo del todo. Sonreí, como si no pasara nada, y ella me hizo un gesto de aprobación, aunque no muy convencida. Las siguientes horas pasaron entre apuntes, redacciones y proyecciones. Hugo no me volvió a molestar en todo el día. Ni al día siguiente. Es más, pidió el cambio de sitio. Todo muy raro. Pero yo me sentía más aliviada. Tuvimos una hora de descanso, y salimos fuera del edificio, a unas zonas de césped que lo rodeaban. Nos sentamos debajo de un árbol y empezamos a hablar un poco de todo. La verdad es que en muy poco tiempo, había cogido mucha confianza con ella. Estábamos hablando cuando dos chicas nos interrumpieron.

-Hola. Sentimos interrumpir, yo soy Yoli, y ella Elena, vamos a la misma clase que vosotras.

-Sí, cierto. Yo soy Marta, encantada –dije saludándoles con la mano.

-Yo Nagore –dijo sonriendo. -¿De dónde sois?

-De aquí, de Madrid –contestó Elena, una chica bajita, morena, de ojos oscuros.

-Anda, guay. Sentaros, no comemos ni nada –dije yo, haciendo que ellas rieran. Comenzamos a hablar con ellas. Eran muy majas. Nos intercambiamos los números de teléfono, y nos dijeron que si necesitábamos cualquier cosa, que nos ayudarían. Ya hemos hecho amigas, biem.

Tras las clases, volvimos a casa junto a Pilar. La invitamos a comer, no teníamos nada mejor que hacer. Comimos las cinco tranquilamente. Un jueves, segundo día como universitarias… ¿Qué hacer? Llamaron a Gloria y esta salió de la cocina para hablar más tranquilamente. Tras unos diez minutos, volvió a aparecer diciendo que si querían ir con los chicos a dar una vuelta, pero yo me negué. No me caían bien, no sé. Todas aceptaron excepto yo, pero mejor, así me quedaría estudiando y adelantando cosas. Notaba a Gloria nerviosa… ¿Quién la habría llamado?

 

*Narra Blas*

10:00 de la mañana. Marina y yo acabamos de entrar en el tren. Casi lo perdemos, por culpa de Marina y el “revisemos, a ver si nos falta algo”. Pero bueno, tras las prisas, ya estamos aquí, camino a la capital. Estoy nervioso, no lo niego. Jamás había hecho una locura semejante, pero siempre hay una primera vez para todo, ¿no? Voy pensando que decir, que hacer cuando la vea. No hace ni una semana que la vi y lo que la echo de menos me supera. Decido hacer lo que me salga, no tener un guión preparado, eso siempre sale mal.

-Marina, ¿has conseguido el número de Gloria?

-Sip, soy toda una profesional, perdona que te diga…

-Ya, ya… -río. –pásamelo anda, así la llamo y quedamos con ella para en algo.

-¿Y si no te lo quiero dar? ¿Eh? ¿Eh?

-Nos quedamos sin ver a Martus y darle una sorpresa.

-¡NOOOOO! –dice medio gritando y poniéndose las manos en la cara, como la carita del wa. La gente de alrededor se gira hacia ella. En estos momentos, desearía no conocerla… Pero bueno, hay que quererla. -Toma, te lo paso por wa –dice sonriendo e ignorando a la gente. Es la leche.

-Así me gusta.

[…]

Llegamos, por fin. Tras tres horas de viaje, pisamos tierra firme. Me encanta viajar, pero lo que más me gusta es bajar en un lugar diferente. La una del mediodía.

-Mm… tengo hambre Blasoto, ¿comemos poooooorrfaaa?

-¿Tú dónde metes la comida? Duda existencial –es verdad. Está delgada, pero come muchísimo, no sé dónde lo mete.

--Pues… no se sabe. Es un secreto, sh –reímos.

-Anda, vamos a casa, que me acuerdo que cerca hay un McDonalds’.

-ppfff… vaaaaaale, vamos –dice enérgicamente cogiendo sus maletas y andando.

-¡Marina!

-¡Qué!

-Es por aquí –le digo señalando el camino contrario al que ella se dirigía. Si aburrir no me iba a aburrir con esta elementa… anda que…

-Pues eso mismo, ¡vamos! ¡Que tengo hambre y ya sabes lo pesada que puedo llegar a ser!

-Ai mai, corramos o moriré martirizado.

[…]

-Ves, yo sabía que había un Mc por aquí.

-Muy bien Blas, buen chico.

-Anda, voy a buscar mesa, cógeme a mí lo que sea.

-Vale, ya verás cómo te gusta.

[…]

-¿Sí?

-Hola Gloria, soy Blas, el novio de Marta.

-Ah, hola. ¿pasa algo?

-Estoy en Madrid. Bueno, estamos, Marina ha venido conmigo.

-Anda, que genial.

-Te necesitamos.

-Vale, dime.

-Queremos darle una sorpresa a Marta, ella ni se imagina que hemos venido. Tu intenta que se quede ella sola en case esta tarde, a eso de las seis, yo iré para allá.

-Vale, ¿os doy la dirección?

-No, ya la tenemos, Marina se la pidió por si acaso.

-Vale pues, creo que ya sé que voy a hacer para que se quede sola en casa…

-¡Genial, muchísimas gracias!

-Nada, no las des.

-Nos vemos en un rato Gloria, ¡gracias!

-Besitos –colgué. Perfecto. Ahora solo faltaba esperara a la hora…

 

*Narra Gloria*

La llamada de Blas me desconcertó un poco, pero me parecía super bonito lo que había hecho. Les dije a las chicas que si querías salir con los chicos, Diego, Hugo y Alberto, y les hice una seña para que aceptasen sin que Marta se diese cuenta. Ya les explicaría todo más tarde. Menos mal que me vieron y pillaron la indirecta…

Ya eran las cinco, decidí decirles que se fueran arreglando. Nos vestimos y en media hora, salimos de casa, dejando a Marta sola. Mi parte ya estaba hecha. Ahora le toca a Blas hacer la suya…

 

*Narra Marta*

Me quedé sola en casa después de que las chicas se fueran. Recogí un poco todo, y me puse cómoda, una camiseta ancha y larga de propaganda y unos leggins negros. Moño alto y… ¡listo! No tenía ninguna gana de ponerme a estudiar, además me recordaba a todo lo que había pasado ayer en clase, a Hugo… y no quería, así que me puse a ver la tele. Para mi suerte, echaban una peli en no sé qué canal. Era un poco aburrida, pero no tenía ganas de hacer nada. Me puse a hablar por wa con mis amigas de Zaragoza. Las echaba de menos, para que mentir. De repente, llamaron a la puerta. ¿Quién sería?

sábado, 4 de enero de 2014

"My own dreams" Capítulo 26

Hooooooliii! Estoy aún flipando por llegar a las 10000 visitas... es algo que nunca imaginé cuando empecé a escribir esta novela. La verdad es que ni pensé que la llegaría a leer tanta gente, y estoy muy agradecida por ello.
Este capítulo no es muy largo, ya lo siento, pero me esta costando mucho escribir últimamente... no sé. Las ideas las tengo, pero me cuesta desarrollarlas, así que lo siento si los capis son cortitos, o no enganchan... Hago lo que puedo. Gracias!

*********************
 
 
Llegué a casa bastante tarde. Sí, me había perdido. A ver, es lo normal, Madrid es una ciudad enorme, y no me conocía nada, y desorientarse es normal… digo yo.

-Menos mal que ya estás aquí, pensábamos que no venías –dijo Nagore nada más entrar.

-Me he perdido, sorry.

-Ya, ya, excusas… -dice Gloria apareciendo en el salón.

-¿Me he perdido algo importante? –dije ignorándola.

-Bueno, hemos hecho como un planing de horarios y tareas de la casa, para que sea más fácil todo –intervino Silvia.

-O.K, ya me daréis el mío. Voy a ducharme y cenamos algo –dije mientras me metía en la habitación. Cogí mi pijama y una toalla y me cerré en el baño. Había dos, menos mal. Deje que el agua cayera encima de mí, relajando cada músculo de mi cuerpo y despejándome la mente, cosa que necesitaba. Me vestí, me sequé el pelo y me hice una coleta http://www.polyvore.com/cgi/set?id=108889111&.locale=es . Y lo que me encontré al salir, no era precisamente lo que me esperaba.

 

*Narra Gloria*

Menos mal que había llegado ya, me estaba empezando a preocupar. Había estado toda la tarde con Nagore y Silvia, conociéndolas un poco. Las dos son del norte, de Vitoria y Soria, respectivamente. No se conocían antes, así que estuvimos toda la tarde charlando y conociéndonos un poco. También les hablé un poco de Marta. Habíamos puesto un par de pizzas en el horno para cenar, hasta que llamaron a la puerta. Yo fui a abrir. Eran tres chicos, bastante guapos.

-Hola guapa, somos los vecinos de enfrente –dijo uno de ellos.

-Venimos a saludar –dijo un segundo –si no os importa, claro.

-No, no, adelante –dije echándome a un lado de la puerta y dejándolos pasar.

-Yo soy Alberto.

-Yo Diego.

-Y yo Hugo, encantado –nos dieron dos besos a cada una y nosotras también hicimos las presentaciones. Les invité a cenar, total, no tenía nada mejor que hacer, y además ya había fichado yo a uno de ellos… metí la pizza que quedaba en el horno y deje que se hicieran. Me senté con ellos y empezamos a charlar animadamente. Eran bastante majos. De pronto, apareció Marta en el salón, con el pijama puesto. Su cara era un poema.

-Bueno, esta es Marta, la que faltaba, estaba en la ducha –dije yo rompiendo el silencio que se había formado.

-No hace falta que des detalles, gracias –me dijo ella cortante. Los chicos se presentaron uno a uno, dándole dos besos. Pensaba que se cambiaría de ropa, pero no fue así, al revés, se sentó al lado de Nagore y se integró en la conversación que estaban teniendo. Saqué las pizzas y cenamos todos juntos. Las risas e indirectas volaban. Era todo muy extraño. Me fije en que, en un uno de los armarios del salón había un par de botellas de tequila, y las saqué. Fueron ellos los que propusieron jugar al famosísimo “Yo nunca he…”. Me senté al lado de Diego. Era un chico moreno, de ojos verdes, bastante musculado, y con el pelo hacia arriba, formando una pequeña crestita. Tenía que ser mío. Aunque él ya tenía planes para mí.

-Hey, Glo, ¿qué te parece si vamos a mi piso y así estamos más tranquilos? Me gustaría conocerte más.

-Claro que sí, vamos. Gente, nos marchamos, no nos echéis de menos –y, tras decir esto, desaparecimos de la vista de todos. Llegamos a su piso y bueno… paso lo que queríamos que pasara.

 

*Narra Marta*

Me quede en shock cuando vi a tres tíos en el salón, bastante atractivos y que no conocía, hablando con estas. Era lo que menos me esperaba ver. Y yo con el pijama puesto… Pero bueno, era lo que había. Saludé y me integré en la conversación que estaban teniendo. Cenamos y decidieron jugar al “Yo nunca he…”. Siempre he odiado ese juego. Y  además, con gente que no conocía… paso. Dije que me iba a dormir y me encerré en la habitación. Me dejé caer en la cama. Había sido un día realmente agotador. No sé por qué, pero empecé a llorar. Me encogí en mi misma, doblando las rodillas y escondiendo la cara en ellas. De pronto, se abrió la puerta. Era Hugo. ¿Qué hacía aquí?

-Hola… ¿Puedo pasar? ¿Qué te pasa? –Levanté la cabeza y me sequé las lágrimas. Esbocé una sonrisilla.

-Nada, estoy bien. ¿Qué haces aquí?

-No te creo. Nadie llora porque sí.

-No has contestado a mi pregunta.

-Ni tú a la mía.

-Sí que te he contestado, estoy bien, no me pasa nada.

-Pero no  es cierto –suspiré. Sabía que no se iría hasta que le dijera algo convincente.

-No te lo pienso decir, no te interesa mi vida. ¿Puedes dejarme?

-No –me miró fijamente agachándose en frente de mí. Sus ojos miel se clavaron en mí. ¿Qué estaba haciendo?

-Te he dicho que quiero estar sola. Vete.

-No pienso irme.

-Joder, eres pesado eh… -giré la cabeza hacia otro lado.

-No lo sabes tú bien -soltó una risilla.

-¿Qué quieres Hugo?

-Mm… en realidad no lo sé. Creo que a ti –esa respuesta me dejó un poco en shock. ¿A mí?

-Has bebido demasiado, será mejor que te vayas a descansar –pero él hizo caso omiso y se sentó delante de mí en mi cama.

-No he bebido, sé lo que digo.

-No, no tienes ni idea. Déjame por favor –se iba acercando poco a poco.

-¿Tienes miedo?

-¿De qué?

-De quererme.

-Yo no te quiero, ni te querré –estaba a centímetros de mí.

-¿De verdad lo crees?

-Hugo, tengo novio, y estoy muy enamorada de él.

-Pero él no está aquí.

-Jamás le haría algo así –me escabullí de él y me fui corriendo al baño. Esto no podía estar pasando, no a mí. Apoyé la espalda en la pared y me deje caer hasta el suelo. Esto me superaba. Y lo peor es que había visto que era persistente, y que no pararía hasta conseguir lo que quiere. Y lo que quiere, es algo que yo no pienso darle.

[…]

La puerta se abrió de golpe.

-¿Marta? ¿Pero qué haces ahí tirada? –era Nagore.

-Em… pues que… el suelo del baño está más frio y estaba acalorada…

-Anda, levanta de ahí, dentro de media hora vendrá nuestro monitor –dijo ayudándome a levantarme, cosa que le agradecí. Llevaba un gran dolor de espalda. Empezaba bien mi primer día… Miércoles 24 de septiembre. Allá voy. Fui a la habitación, dejando a Nagore que se aseara. Cogí unos vaqueros oscuros y una camiseta ancha por encima del ombligo que ponía en letras negras “Forever young”. Me puse una camiseta de tirantes básica blanca debajo, y me calcé con unas Vans negras. Me dejé el pelo suelto, y me puse una diadema negra, para despejarme los pelos de la cara. Entré al baño que estaba libre y me maquillé un poquito, lo justo, un poco de eyeliner para resaltar los ojos y una crema anti ojeras, ya que las que llevaba eran bastante notables.

Fui a la cocina. Estaban todas listas desayunando.

-Buenos días fea –dijo Gloria.

-Buenos días guarra mía. ¿Dónde has dormido tú? –me miró con cara de asesina, pero no tardó en echarse a reír. Les di los buenos días a Silvia y a Nagore y me preparé mi colacao. Desayuné lo más rápido que pude, y justo cuando terminé, llamaron a la puerta. Cogí mi chaqueta beisbolera y una carpeta con hojas y cosas que podría necesitar. Era la última, cómo no.

-Bueno, ¿ya estáis todas, no? –asentimos. –Bien, ya sé que os esperabais a un chico así guapo y fuertote, pero es lo que toca… Soy Pilar, voy a ser vuestra monitora y guía turística durante vuestro primer mes aquí. Ahora seguidme, hay que coger el bus –cogimos cada una las llaves y seguimos a Pilar. Era una chica bajita, de pelo castaño liso, y ojos claros, pequeñitos. Tendrá como 25 años, quizás alguno más, pero sin llegar a los 30. Cogimos el bus y en unos quince minutos llegamos. Nos dejaba justo en la puerta de la universidad.

-¿Y ahora qué?

-Yo os vendré a recoger, para volver es un poquito más difícil, pero os acostumbrareis. Supongo que tendréis las listas y los horarios de clases en algún tablón, pero eso ya no me incumbe a mi –dijo haciendo una mueca. –Bueno, espero que tengáis un buen primer dia… ¡Suerte! –nos dedicó una sonrisa y se marchó.

-Pues es maja –dijo Silvia.

-Sip... –acordó Gloria.

-¿Entramos? –fue Nagore la que intervino.

-Vamos –dije empezando a andar. Iba decidida. Había trabajado mucho para conseguir la beca, y no la iba a desaprovechar. Vi que había un gran tablón a la entrada, y estaba rodeado de gente. Fui hacia allí con paso ligero. Las otras tres me seguían como podían. Me hice hueco entre toda esa gente y encontré lo que quería. Busqué mi nombre entre todos los de la lista. Perfecto. Salí del barullo y les dije a las chicas en qué clase iba cada una. Ya que había conseguido meterme, también había buscado sus nombres. Eso que les ahorraba. Entramos en el edificio. Era bastante grande. Cada una buscó su clase. Yo iba con Nagore, parece que a las dos nos gustaba más el periodismo televisivo. Entramos en clase y nos sentamos al lado. Poco a poco, la clase fue llenándose. Hasta que… no podía ser él… ¿Pero no estudiaba medicina? Hugo…