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*Narra David*
Auryn. Así nos llamaríamos. Es
increíble cómo pueden cambiar las cosas en unas pocas semanas. Hace unos días,
estaba recogiendo las cosas para volverme a Granada de nuevo, y ahora sigo
aquí, en Madrid, ilusionado y feliz intentando cumplir mi sueño junto a cuatro
chicos más. Hoy nos hemos reunido para elegir el nombre del grupo,
necesitábamos uno. Han salido muchos, nombres raros, ridículos... de decir
“tío, ¿pero cómo nos vamos a llamar así?” o “Si nos llamamos así se nos van a
reír en la cara” y cosas así. Hemos decidido que tenía que ser algo especial,
algo con lo que nos identificáramos. Y ha surgido el Auryn, el amuleto de la
historia interminable. En cuanto lo hemos visto, no hemos dudado. Tenía que ser
nuestro nombre. Algo especial, con valor, con un significado… ¿Qué mejor que el
Auryn?
Mi vida amorosa es un lío, un
caos absoluto. En la fiesta donde comenzó todo conocí a Gloria, una compañera
de Marta. Empezamos a hablar, nos intercambiamos los números y hemos quedado un
par de veces. Las dos veces han acabado igual, en la cama. En realidad, yo no
lo hago por placer, ella realmente me gusta. Es una chica guapa, segura de sí
misma, y con un toque rebelde que me vuelve loco. Pero no parece creer en el
amor. En fin. Si ella es feliz así, yo… no le voy a decir que no. Aunque así lo
único que consiga es volverme totalmente loco.
He quedado con Marta a dar una
vuelta. Sé que ella y Gloria se llevan muy bien y eso, y necesito contarle a
alguien cómo me siento. Y la verdad es que Marta se está convirtiendo en
alguien muy importante para mí, en cuanto a amistad se refiere. Siempre me
escucha, me aconseja y apoya, y siempre consigue sacar lo mejor de mí. La
verdad es que el que esté aquí ahora, y que Auryn se formara, es todo gracias a
ella. Llego a la cafetería donde hemos
quedado y me siento. Ella aún no ha llegado. Me pongo a juguetear con el móvil hasta
que oigo la puerta abrirse. Es Martus. Me ve y viene con una sonrisa.
-Hola David, ¿llego tarde? –me dice
dándome dos besos y sentándose en la silla de enfrente.
-Mmm… -miro el reloj y pongo cara
de enfadado –dos minutos tarde. Esto no puede ser eh…
-Lo siento, la próxima vez
llegare prontito –dice con voz de niña buena mientras pone pucheritos. Los dos
echamos a reír.
-Bueno, ¿qué tal?
-Pues bien. Si te soy sincera sí
que creía que llegaba tarde, cosa que odio, y he venido medio corriendo…
percances en casa, no les he dicho dónde iba y casi me encierran. Pero Martus
siempre gana –dice con una sonrisa triunfal. –Les ha faltado seguirme… -río
ante su comentario.
-No pasa nada en serio –un camarero
viene y nos pregunta si queremos tomar algo. Pedimos ambos una Coca-Cola.
-Bueno, cuéntame pequeño, te
escucho.
-Pues… -suspiro y le empiezo a
contar todo el lío que llevo en la cabeza. Desde que empecé a hablar con
Gloria, cómo han acabado nuestros encuentros, y cómo me siento respecto a todo
esto. Ella escucha atentamente, sin decir nada, cosa que agradezco.
-SI te digo la verdad, Gloria
está muy rara estos últimos días. La noto como de bajón… excepto cuando está
contigo, o habla de ti. Puede parecerte raro, pero creo que le gustas, aunque
ella jamás lo reconocería. Lo ha pasado muy mal en el amor, y se juro a sí
misma no volver a enamorarse. Pero claro está, uno no elije de quién se enamora…
-O sea, que, ¿crees que siente
algo por mi y por eso acabamos así siempre?
-Creo que siente algo que no
quiere sentir. Lo de acabar así no lo sé, ella es más de ir de flor en flor,
así que no sé si sentía algo cuando…. Eso…
-Pf…
-Si te gusta de verdad, lucha por
ella, y hazle ver que la quieres. Es muy cabezota, pero si siente algo, acabará
por sacarlo. De todas formas, intentaré hablar con ella a ver si le saco algo…
ha sido y es una de mis mejores amigas, así que por intentarlo…
-Jo, mil gracias Marta, de
verdad.
-No las des hombre, para algo
estamos –dice sonriendo. Me levanto y le doy un abrazo. Si es que tengo que
quererla.
-¿Y tú qué tal?
-Pues… bien, estresada. Ya
llevamos bastante materia en clase, y pronto serán los exámenes, así que…
-¿Y Hugo? ¿Sigue molestándote?
-Pf… -se empieza a poner
nerviosa. Mira hacia otro lado mientras suspira y agacha la cabeza. Vuelve a
suspirar y me mira preocupada. –El otro
día me volvió a besar. Y le volví a dar otra bofetada, pero… no sé… no sentí
odio hacia él esta vez. David, me estoy volviendo completamente loca. Amo a
Blas, pero me pongo muy nerviosa cuando tengo a Hugo cerca, no puedo evitarlo.
Y no quiero liarme más, porque estoy enamorada de Blas, y ya está, pero… no sé…
-una lágrima cayó por su mejilla.
-Eh, tranquila… -acerqué mi silla
a la suya y volví a abrazarla.
-Estoy por cambiarme de carrera
en cuanto tenga el dinero necesario.
-¿Qué? Pero periodismo siempre ha
sido tu sueño, ¿no?
-Magisterio musical siempre me ha
gustado también. Y así evitaría en gran parte a Hugo, y me aclararía mejor. Me
centraría en mi Blas, y todo sería más fácil. No sé David, no sé qué hacer.
Porque cambiarme sería desaprovechar una beca por la que he luchado mucho, pero
en cuanto a lo personal…
-Hagas lo que hagas yo te voy a
apoyar, lo sabes, ¿no?
-Sí, gracias –me sonrió y le
devolví la sonrisa.
-Menudos somos los dos con los
líos amorosos…
-Ya ves... –dice soltando una pequeña carcajada. –Anda,
vamos a dar una vuelta.
[…]
-¿Auryn?
-Sí, ¿no te gusta?
-¡Me encanta! ¿Cómo se os ha
ocurrido?
-Teníamos un montón de nombres recopilados,
pero al ver este… no sé, todos hemos estado de acuerdo a la primera, nos hemos
sentido identificados.
-Pues está genial, me alegro
mucho por vosotros.
-Gracias peque. Ah, no digas
nada, no lo sabe nadie aún, así que yo no te he dicho nada, ¿eh?
-Vale, yo con cremallera en la
boca –dice haciendo el gesto de que tiene la boca sellada.
-Así me gusta –digo sonriendo.
-Bueno David, me voy yendo, ya
hablaremos.
-Vale, adiós guapa –digo mientras
le doy un abrazo. –Y gracias.
-Nada, a ti –y, tras darme un
beso en la mejilla, se va hacia el lado contrario al que me voy yo. Sin duda,
me había ayudado bastante el hablar con ella.
*Narra Gloria*
¿Con David? ¿Pero de que va esta
puta? No tiene suficiente con Blas y con Hugo que tiene que quedar también con
el único chico en el que me había fijado. Maldita Marta, ¿por qué tiene que ser
tan perfecta? Todo el mundo va detrás de ella. ¿Por qué no podría ser yo igual
que ella? Es mi amiga, lo sé, pero… no sé, no puedo evitar sentir cierta
envidia. Joder, que es mi David, ¿por qué con él? Pf… malditos pensamientos que
me comen la cabeza. Pero… ese abrazo… joder, ahí hay algo. Algo que yo jamás
conseguiré, que es el amor. Se abre la puerta de casa y entra Marta. Saluda a
Nagore y a Silvia, pero yo no tengo ganas de hablar con nadie, y menos con
ella, por lo que me encierro en la habitación. Aunque espera… es la misma
habitación que la de ella.
-Hola eh.
-Ah, hola.
-Que seca… ¿te pasa algo?
-No, que va…
-Tía, te conozco a ti te pasa
algo.
-¿Desde cuándo te interesa lo que
me pase o me deje de pasar?
-¿Desde qué te conozco? Pero Glo,
¿Qué mierdas te pasa?
-Nada, no me pasa nada joder.
-¿Sabes que puedes contármelo no?
-¡Que me dejes en paz ya y te
vayas con David, con Blas, o con el que primero se te cruce por la puta calle
joder! –no sé cómo he podido decir eso. Pero lo he dicho. Uf.
-¿Qué?
-Eso.
-¿Pero qué… por qué dices eso? ¿Y
por qué metes a David en esto?
-Así que es verdad que le pones
los cuernos a Blas…
-¿Qué? ¡No! Dios Gloria, ¿cómo
puedes pensar eso de mí, si sabes que llevo enamorada de Blas desde que tengo
uso de razón?
-Pues porque te he visto con
David muy acaramelados, y…
-Espera –me interrumpe -¿estás
celosa?
-¿De qué tengo que estarlo?
-De que haya quedado con David.
-Sí, claro… ts…
-Gloria, David es solo un buen
amigo que me ha pedido que quede con él porque necesitaba consejo.
-¿Y por qué debo creer que entre
vosotros no hay nada?
-Porque él está por ti, por eso –Espera,
¿qué? ¿David está por mí?
-No me lo creo.
-Pues créetelo. Está hecho un lío
porque cree que jamás te fijarías en él, y él se ha pillado por ti.
-Dios… -me siento en la cama.
Ahora me siento una mierda. He tratado de puta a mi mejor amiga y he hecho creer
al chico que me gusta que no me importa lo más mínimo. ¿Pero qué clase de
persona soy?
-Tranquila fea… todo va a salir bien…
-Lo siento Martus, de verdad, yo
no quería… -me abraza fuertemente. Me encantan esos abrazos así tan suyos, no
sé, me hacen sentir bien.
-¿Sientes algo por David, verdad?
No me lo puedes negar…
-Pues… sí, me gusta. Y bastante.
Es un amor, pero ya sabes que no quiero enamorarme…
-Pero no se elije boba. No te
cierres, y haz lo que sientas por una vez en tu vida. Que haya salido mal una
vez no significa que vaya a salir mal una segunda, ¿sí?
-Te quiero, jo, gracias. Y lo
siento de veras.
-Tranquila. Yo también te quiero
siamesa.
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