martes, 29 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 7


*Narra Blas*

Me encanta. Todo en ella es perfecto. Su pelo castaño claro por debajo de los hombros y que hoy lleva liso, su manera de vestir, su voz, su risa, su olor… Ella. Cuando la he visto… no me lo podía creer. Si ya de pequeño me enamoró, ahora… sobrepasa todos los límites. Antes, cuando la he ayudado y se ha quedado tan pegada a mí he sentido unas ganas inmensas de besarla. Ni siquiera yo sé por qué no lo he hecho. Supongo que no era el momento. Pero esa sonrisa pícara que ha puesto cuando me ha ido a abrazar… Ya el simple contacto con ella me pone nervioso, pero es que además me provoca, y… es tan… og, no sé, la necesitaba en mi vida. Marta y Marina comienzan a hablar entre ellas. Yo camino pensativo a su lado. Oigo la conversación que están teniendo sobre… ¿bolis bics? ¿Enserio? Levanto un poco la cabeza y veo que Marta me abraza. Dios, sus putos abrazos.

-¿Y esto? –le digo mientras la abrazo y cierro los ojos.

-Lo necesitaba. Te he echado de menos.

Ahí es cuando muero. La abrazo más fuerte, y esboza una sonrisa que esconde en mi pecho. La amo, sí. Siempre he pensado que seguir enamorado de la niña que me robó el corazón hace 10 años era una locura, pero… ahora veo que todo ha tenido un sentido.

Terminamos el abrazo y vamos hacia la parada del bus. Sí, bueno, Marta con su maletón en un bus… es divertido. Le ayudo con él, eso sí. El viaje lo pasamos contándonos que tal nos ha ido en todos estos años. Como la casa de Marina está cerca, vamos allí para que Marta deje la maleta y seguimos hablando. La verdad es que me mantengo bastante ajeno a la conversación. A veces hago algún comentario, pero nada más. Me limito a observar. Más bien a observarla. Es preciosa. Proponen ver una peli. Yo digo de irme a casa, pero me obligan a quedarme.

-Id eligiendo peli, voy a preparar la cena –dice Marina yéndose a la cocina. Veo que me giña un ojo. Será capulla… pero tiene razón. Tengo que aprovechar.

-Bueno, elige peli –me dice.

-A mi me da igual, sinceramente.

-¿Y si ponemos una romanticona?

-Pues la vería a tu lado y estaría quejándome todo el rato para ver cuando acaba. O aprovecharía para… -me quedo callado.

-¿Para? –me dice ella levantando las cejas y acercándose a mí.

-Mejor no quieras saberlo…

-Voy a hacer como si no he oído nada –dice soltando una risilla. -¿Y alguna comedia?

-Te comería la sonrisa a besos.

-Mm… ¿Y de miedo?

-Sería perfecto. Siempre que tuvieses miedo te acurrucarías en mí y yo sería el hombre más feliz del mundo protegiendo a la princesa que siempre ha estado esperando.

Le miro a los ojos. Ella sonríe y baja la mirada.

-Tu mirada intimida, ¿sabes?

Le cojo la barbilla y hago que me vuelva a mirar. Volvemos a estar a centímetros. El deseo se apodera de mí.

-Tengo ganas de besarte –le digo mirando esos preciosos labios carnosos.

-¿A sí? ¿Y por qué no lo haces? –dice acercándose mucho más, diciendo esto casi en mis labios. Yo es que no puedo más, me está provocando mucho. Pero yo también quiero provocarla, no se va a salir con la suya tan pronto.

-Porque no sé si es lo correcto –digo y desvío mi cara a su oído. –Pero no pienses que te vas a librar –le digo besándole el cuello. Ella suelta una pequeña carcajada. Me excita. Si al final acabaré haciendo lo que no quiero… Le muerdo el cuello y suelta un leve gemido. La he dejado marcada. Es mía.

-Me has hecho daño cabrón –me dice dejándome otro chupetón a mí. Esa no la he visto venir. Pero me encanta. Rozamos nuestras narices y…

-¡YAAA ESTÁ LA PIZZA!

Nos separamos de golpe. Veo que se pone el pelo justo donde la he marcado pero… oh no… ¡mierda!… será… Me mira con una mirada traviesa.

-Marina, ¿Tú cuantas pizzas tienes en casa? Así, por curiosidad… porque hemos comido lo mismo… -le digo.

-Oye, menos quejas, que ya bastante hago dándote de comer. Si no quieres, no cojas –dice sentándose al lado de Marta. -¿Qué peli vemos?

Marta y yo nos miramos sin saber cual decir.

-Decide tú –le digo. Marina me mira y luego mira a Marta. Creo que ya se ha dado cuenta. Jodo, para no darse cuenta…

-Pues… El diario de Noa.

-Ains, ¡vale! –dice Martus. Parece entusiasmada y todo. Empieza la peli y nos acabamos la pizza en 5 minutos. Marta se me acurruca. Me encanta tenerla así. Pasamos toda la peli así. Yo le acaricio en pelo, los brazos, la espalda… A cada caricia ella se estremece. Me encanta. Ahora comprendo que la quiero, y que la necesito en mi vida. Y no la voy a dejar escapar.

sábado, 26 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 6


*Narra Marina*

Después de la conversación con Marta no paro quieta. Me visto rápidamente con unos vaqueros y una sudadera, me peino un poco y me dispongo a salir de casa cuando veo a Blas dormido en el sofá. ¡Blas! Ya se me olvidaba. Le despierto zarandeándole y casi le tiro al suelo. Un poco adormilado, se pone las zapatillas y salimos de casa corriendo. A lo literal. Llegamos al bus y pico dos veces la tarjeta. No hay sitios, por lo que nos quedamos de pie.

-¿Se puede saber qué coño pasa?

-Víctor Elías. En la estación. Mi vida depende de esto.

-Ahora comprendo…

En siete minutos exactos llegamos a la estación. Me la recorro entera, pero no hay ni rastro. ¿Ya se ha ido? ¿O es que nunca ha estado? No puedo creerlo…

 

*Narra Marta*

Llegamos a la estación. Carlos y yo nos despedimos y quedamos en vernos algún día, aunque no sé si ese día llegará. Cojo las maletas y salgo corriendo hacia la zona de la cafetería. Tiene que estar allí. Y efectivamente. Esta apoyada en la pared junto a un chico, creo que es Blas. Me acerco con un poco de miedo. ¿Y si no me reconocen? Bueno, seguro que sí… espero. Veo como Blas se va un momento y me acerco a Marina.

-Hola fea.

-Hola –me dice mirándome. –Joder, como la necesito ahora, es que ya veo a Martus en la gente…

-Boba, que soy tu Martus.

-No puede ser… -dice abriendo mucho los ojos. –Que… que… no…

-Pues nada, ya me vuelvo a Zaragoza…

-¡¡MARTUUUSS!!

-¡¡MARINUUS!!

Da un grito y nos damos un fuerte abrazo. Fuerte no, fuertísimo. Tanto que caemos al suelo. Ambas reímos, y lloramos de la emoción. Por fin se produce nuestro reencuentro después de 10 años. Seguimos en el suelo abrazadas y partiéndonos de la risa. La gente nos mira fatal, pero nos da igual.

-¿Marina? –es Blas. Cruzamos las miradas. Y de repente, siento ese cosquilleo dentro de mí que hacía tanto tiempo que no sentía. Sus grandes ojazos me miran con un brillo especial. Creo que tampoco se cree que esté aquí. Sonrío, y bajo la mirada un poco intimidada. Su mirada es demasiado… asdeghgkn no sé si me entendéis, me intimida.

Marina alza la mano para que le ayude a levantarse, y este sale de sus pensamientos y tira de ella. Hace lo mismo conmigo. La diferencia es que lo hace con tal fuerza que quedamos los dos pegados, a centímetros.

-¿Eres tú? –dice mirándome a los ojos y luego a los labios. Vuelvo a sonreír.

-No sé, depende de a quién te refieras.

-Mi Marta… mi Martus…

-Creo que sí que soy yo –digo poniendo mis manos en su pecho.

-Siempre te he esperado.

Vuelvo a sonreír. Leo sus intenciones, pero ahora no es el momento. Me acerco un poco más a él y giro la cara para hundirla entre su cuello y pecho. Un abrazo que necesitaba.

-Ejem –dice Marina. Sera puta… Me separo poco a poco de él, acariciando su brazo. Noto cómo se estremece. –No era por cortar el royo, pero yo también quiero estar con mi Martus, déjamela un poquito…

Reímos por su comentario y la vuelvo a abrazar.

-¿Y este viaje? –pregunta mientras caminamos hacia la salida.

-Quería pasar esta semana contigo antes de que hicieses adulta y recuperar parte del tiempo perdido –digo mirando a los dos. Noto que a Blas se le escapa una sonrisilla tonta.

-¿Y… pero… dónde te alojas?

-Aún no lo sé… tengo que buscar ahora un hotel o algo…

-¡JÁ! Ni de coña, tú te vienes conmigo.

-Que no, no es plan de meterme de acoplada…

-Tú eres tonta –me dice. –Ale, coge las maletas que vamos hacia mi casita. Además tienes para elegir si dormir conmigo o en la habitación de invitados.

-Mm… ¿y qué me harías si duermo contigo? –le digo bromeando. Ella me sigue el juego. Quiero picar a Blas, que se está manteniendo ajeno a nuestra conversación.

-Pues de todo nena… esta semana no vas a dormir, lo gozaras… -dice. La miro y estallamos en una carcajada.

-Venga, va, llama al de los bolis bic, que empezamos esta noche –digo sin parar de reír. Es una coña que tenemos las dos desde hace tiempo. Blas tiene cara de no entender nada. Empezamos a hablar y él desvía su mirada hacia el suelo. Paro y le doy un abrazo.

-¿Y esto? –me dice aún en el abrazo.

-Lo necesitaba. Te he echado de menos.

Noto como me abraza más fuerte. Cierro los ojos y dejo que el cuerpo sienta todo aquello que no he sentido antes. Me siento importante, feliz. Y ahora noto como el haber esperado todos estos años ha merecido la pena.

 
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Hooli! Bueno, hasta aquí el capítulo 6. ¿Os ha gustado? Quiero opiniones, me ayudarían a mejorar la novela:)
Quiero dar las gracias a la gente que lee la novela. Sé que ahora es muy poquita gente, pero espero que algún día seamos más y más. Me siento bien cuando me decis que os gusta, o que no podeis esperar al siguiente capi y que siga escribiendo. De verdad, me hace muchísima ilusión. Gracias, de veras. Ah, si podeis ayudarme y difundirla... no se... seria guay :)
Ah, esto es más o menos cómo me imagino mi encuentro con @VidalrMarina, jejep :) Era un paréntesis, simplemente por si os interesaba xD ajajaja
Bueno, pues eso, que muchas gracias por leerme. Comentad y decirme si quereis que os avise cuando suba capi, me hace ilusión. Nada más, besitooos!

viernes, 25 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 5


Estoy en la estación de tren. Sí, hoy me voy a Murcia, quiero pasar esta semana allí. Aún no soy mayor de edad, pero puedo viajar sola. Entro en el vagón y me siento en el asiento que me toca. Es doble. Con un poco de suerte, voy sola y todo… pero no. Al minuto llega un chico rubio, más bajito que yo, con flequillo hacia un lado, muy guapo. Me saluda y se sienta a mi lado. Me dispongo a sacar los cascos para escuchar música pero no los encuentro.

-Mierda –digo mascullando. Se me han olvidado en casa. Ahora pasaré las dos horas de viaje aburrida, porque no me pienso dormir teniendo al chico este al lado. Que por cierto se esta riendo de mí…

-¿De qué te ríes? –digo un poco seca, aunque me contagia la risa rápidamente.

-¿Tienes algún problema, no? –me dice.

-Pues –dudo si ser borde o contarle lo que me pasa, pero prefiero llevarme bien con él, parece majo –se me han olvidado los cascos en casa y no tengo sueño, así que me voy a pasar el viaje muerta del asco…

-Toma, te dejo mis cascos. Eso sí, escuchando mí música.

-Mm… venga, va, a ver qué gustos musicales tienes.

-Seguro que mejores que los tuyos.

-Eso no lo sabes.

-Ya te lo digo yo.

-Eh, no te pases rubiales, que no tienes ni idea de lo que me gusta.

-Llámame Carlos mejor. Y mira, si quieres la mitad del trayecto escuchamos mí música, y la otra mitad la tuya.

-Me parece bien.

-Ah, pero antes… nombre.

-¿Para qué quieres saberlo?

-Yo te he dicho el mío, ahora dime tu el tuyo, se trata de igualdad de condiciones.

Río por su comentario.

-Marta.

-Aha, toma –me dice entregándome uno de los auriculares. La verdad es que no tiene mal gusto el rubio este. Algunas canciones me las sé, otras no las había escuchado nunca. Sin querer, comenzamos a cantar los dos una de las canciones, y Carlos me mira sorprendido.

-¿Qué? –le digo borde.

-Cantas muy bien.

-Sí, venga, claro…

-Que sí, créeme.

-Te he oído cantar y tú cantas muchísimo mejor.

Veo que se pone rojo. Yo me río por la situación. Seguimos escuchando música. De vez en cuando hablamos y nos vamos conociendo. A mitad del trayecto cambiamos y enchufo los auriculares a mi móvil. Veo que Carlos se ríe.

-¿Y ahora qué?

-Que nunca me habría imaginado que te gustaba la misma música que a mí.

-Para que veas. Te lo dije.

-Bueno, bueno…

Ambos reímos. Nos intercambiamos los números de teléfono, me ha caído bien el chico. Veo que quedan diez minutos para llegar a Murcia, por lo que desenchufo los auriculares y llamo a Marina.

-¿Sí? –dice medio adormilada

-Tía, tía, que Víctor Elías está a Murcia, que acaba de llegar a la estación.

-¡¿QUE ME ESTAS CONTANDO?!

-Pues eso, que me lo acaban de decir.

-Ay, lloro tía. Que en diez minutos estoy allí, o sea, que si lo conozco me muero, ¿sabes? Ah, luego te llamo, mil gracias por avisarme, ¡te amo!

-Pásalo bien. Un besito.

-Cuelgo. Mi plan marcha bien. Carlos me mira con cara de no comprender nada, y yo me limito a sonreír. Espero que esté allí cuando llegue…
 
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Dedicado a mi chocho platónico @angela_auryner, que gracias a ella pues tengo más ganas de continuar con la novela, y a @VidalrMarina, mi marida, mi Marinus, la de la novela, sí. Que la amo muchísimo y que espero que le guste :)
Comentad y difundor la novela please! Graciaas!

"My own dreams" Capítulo 4


Domingo. Comienza un nuevo día. Me levanto y salgo a correr con los cascos puestos. Me despeja hacerlo. Así, descargo todo lo que tengo dentro, y me siento mejor. Voy concentrada en mis pensamientos cuando caigo al suelo. Un chico moreno, altito y de ojos oscuros cae a mi lado.

-Lo siento mucho, no miraba por dónde iba, lo siento –me dice.

-No pasa nada, yo iba igual… la próxima vez habrá que ir más atentos…

-Sí… -dice mientras se levanta y me ayuda.

-Bueno, me voy ya, se me está haciendo tarde –le digo.

-Claro. Oye, ¿cómo te llamas?

-Te quedarás con las ganas de saberlo  –le digo mientras le giño el ojo y sigo corriendo. El chico se queda allí parado sin saber cómo reaccionar. La verdad es que es bastante mono… Pero bueno, no creo que le vuelva a ver, por lo que sigo mi camino como si nada hubiese pasado. Tengo un viaje que planificar.

 

*Narra Marina*

Me levanto a eso de las 12. Que puto dolor de cabeza. A ver, sí, ayer bebí, pero no tanto, me acuerdo de todo, sé beber. Y si no llega a ser por mí, Blas comete el error de su vida. Él sí que bebió demasiado anoche. Más tarde le mandaré un wa a ver cómo va. Me como un par de galletas así como desayuno y me pongo a ver la tele. Qué aburrimiento. Le mando el wa a Blas, ya me responderá. También comienzo a hablar con mi Martus.

Yo: Martuus!

Marta: Marinus!

Yo: Que tal mivida?

Marta: Pues liberada, he salido a correr y acabo de llegar a casa. Tu que tal anoche? Muy guapos en la foto, por cierto ;)

Yo: Yo bien, con dolor de cabeza, pero me controlé ;) Graciaas!

Marta: Nena, me tengo que ir, luego hablamos. Teq!

Yo: Vaaaaale… teamuu!

Nada más escribir eso me llega un wa de Blas.

Yo: Feo! Que tal vas?

Blas: No puedo levantarme de la cama… que dolor de cabeza, puta resaca dios…

Yo: jajaajja normal chavalín, menuda liaste anoche…

Blas: Mejor no me lo cuentes, no quiero saberlo.

Yo: Mejor… menos mal que me tenias a mi… jeje

Blas: Gracias Marina ;) Tu que tal?

Yo: Bien, aburrida en casa.

Blas: Bueno, pues si quieres te voy a hacer compañía…

Yo: Vale, aquí te espero. Ah, yo hago la comida va?

Blas: Venga vale, hasta ahora! :*

Me visto con una camiseta ancha de propaganda y unos leggins, al menos así no me ve en pijama, que es de corazoncitos… y voy preparando la comida. No me complico mucho, saco una pizza precocinada y la meto al horno para que se vaya haciendo. Al rato llega Blas.

-Hola –dice mientras me da dos besos.

-Uf, que carita me traes…

-Ya, bueno… Qué bien huele, ¿no?

-Blas, es pizza precocinada –digo poniéndome delante de él con los brazos en jarra.

-Bueno, pero huele bien… no te preocupes, enserio, es un bajón junto con resaca de anoche, nada más…

-Bueno… anda, vamos a comer.

La comida transcurre tranquila, y tras esta Blas se queda dormido en el sofá. Menos mal que mis padres no están… Yo me voy a mi habitación y me pongo a escuchar música, hasta que caigo yo también dormida.

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Hoooola :) Bueno, sé que el capítulo es cortito, pero es lo que hay ;3 Quiero que me digáis que os va pareciendo la novela, decirme si la leeis o no, comentad, decidme qué podría mejorar... Para mí es importante.
Otra cosa, si la leeis y quereis que os avise cuando suba capi decídmelo, que me hace ilusión :)
Soy @martaa_love en twitter.
Y bueno, era solo eso... Gracias de antemano!
Un besito! Y por favor, si podeis recomendar la novela... os lo agredecería inmensamente.

jueves, 24 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 3


10 años. 10 años habían pasado desde aquel día. Sí, llevo la cuenta. Porque para mí fue un día muy especial, inolvidable. Aun lo recuerdo todo…

*Flashback*

-Marta, tengo que decirte una cosa…

-Dime Blas.

-Que me gustas, y no quiero que te vayas.

-Yo tampoco quiero irme...

-Prométeme que nunca te olvidarás de mí.

-Te lo prometo. Prométemelo tú también.

Blas se acerco a mí y me dio un besito en los labios.

-Jamás te olvidaré. Lo prometo.

Los dos juntamos nuestros meñiques en modo de promesa. Una promesa que jamás olvidaré.

*Fin del flashback*

La verdad es que no lo he vuelto a ver después de aquello. Alguna vez hablamos, pero poco más. Lo echo de menos. Con Marina no hay día que no hable con ella. Es como mi hermana, y la quiero más que a nada. Ella y Blas sí que se ven a menudo, me dice que siempre me nombra y que me echa de menos. Que asdfghj que es. Lo que ellos dos no saben es que dentro de muy poco los voy a volver a ver. Sí, voy a ir a verlos. Soy bastante impulsiva para según qué cosas, y Marina cumple los 18 dentro de una semana. No iba a dejar sola a mi hermana el día de su cumpleaños, ¿no?

Aquí en Zaragoza tengo poquitas amigas, pero son lo mejor. Desde que llegue aquí no me he separado de ellas. Me han ayudado mucho, y bueno, gracias a ellas conseguí integrarme y no ser la típica nueva mosquita muerta. Novio no he tenido. Blas siempre ha sido el primero, y nunca me podré olvidar de él. Sé que puede sonar muy raro, pero sí, llevo enamorada del mismo chico 10 años. Si es que a quien se lo cuente me trata de loca… jajaja.

Estoy haciendo el bachiller, y me lo estoy sacando con buenas notas. Tengo decidido que estudiaré periodismo, por lo que estoy a expensas de una beca para irme a Inglaterra a estudiar inglés durante el 2º de bachiller. Sería una verdadera oportunidad para mí, y un sueño, ya que siempre he querido ir allí pero las circunstancias no me lo han permitido.

A mis padres les va muy bien por aquí. La mudanza fue a su favor, y nuestra situación, aunque no es excelente, es muy buena par los tiempos que corren. Les debo todo. Y gracias a ellos, voy a poder verles otra vez. Dentro de una semana… ¿o menos?

 

*Narra Marina*

Llamo a mi Martus, la necesito. Al segundo bip me lo coge.

-¡Preciosa!

-¡Hablo!

-Que mentirosa…  -se ríe -¿Qué tal amor?

-Pues bien, nerviosa. Tía, me queda una semana para ser mayor de edad ¿sabes?

-No, ni me acordaba… -dice con tono irónico.

-Boba…

-Pero me amas, que lo sé yo.

-No te imaginas cuanto… -reímos.

-¿Y tu llamada a que se debe cielín?

-I need you. Que me pongo para salir esta noche, ¿el vestido negro ajustado por encima de las rodillas o los shorts de lentejuelas y el top fucsia?

-¿Vas a discoteca o de bares a ver dónde hay música?

-Disco, babe.

-¿A ligar o a pasarlo bien?

-A pasarlo bien… y luego ya si ligo pues mejor que mejor, ¿no?

-¿Va a ir Blas?

-Claro, es del grupo de amigos de aquí.

-Entonces te pones bien tapadica, que no se te vea nada, que no quiero que se le vallan los ojillos, que estas muy buena y me lo quitas…

-JAJAJAAJAJA serás tonta… tranquila que él no se fija en ninguna, te sigue queriendo a ti, no sé que le hiciste que lo encandilaste bien, maja… Además, yo te lo controlo, keep calm.

-Ui, pues no sé si fiarme… -suelta una carcajada. -Bueno, pues para discoteca… El vestido.

-Gracias mi vida, te amo.

-Ya, ya… anda, tira. Luego quiero fotos ¿eh?

-Una con Blas enterita pa’ ti.

-Venga, vale. Un besito fea, te quiero. Pásalo bien.

-Lo haré, descuida. ¡Te amo!

Marta siempre tiene muy buen ojo para la ropa, y para qué ponerse en cada ocasión. Siempre que necesito ayuda se la pido a ella, aunque este lejos de mí. Me encanta que me pregunte por Blas, se les ve que son tal para cual. Me visto con el vestido. No es un vestido de putilla, de estos negros ceñidos que dejan ver todo, no. Es un vestido negro con motivos raros en los laterales, ceñido a la cintura para realzar las curvas y de palabra de honor. Llegaba hasta la mitad del muslo más o menos. Me pongo unos tacones negros también, ya que no soy muy alta, pues al menos… Me maquillo un poquito, raya y rímel y un poco de gloss, y me dejo mi pelo ondulado suelto, haciéndome la raya en el medio. Lista. ¿Qué pasará esta noche?

lunes, 21 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 2


Estoy en el mismo sitio donde todos los días. Hoy sí que está Marina. Ayer me dijo que estaba malita con la garganta, pero hoy ya está mejor. Además está deseando conocer a Blas. Estábamos hablando cuándo alguien me da unos golpecitos en el hombro. Me giro y es él.

-Hola amigo –le digo sonriéndole. Luego miro a Marina –este es Blas.

-Hola –dice ella con una sonrisa.

-Hola –responde él. -¿qué estabais haciendo?

-Estábamos hablando de lo que queremos ser de mayores.

-¡Ala, que guay!

-Sí –dice Marina –yo quiero ser profesora, porque tienes muchas vacaciones.

-Pues yo quiero ser cantante –dice Blas bajando la mirada.

-¿Ah sí? –digo muy sorprendida.

-Sí, pero es imposible.

-No hay nada imposible, seguro que lo consigues.

-Ojalá sea verdad… ¿Y tú qué quieres ser?

-Pues todavía no lo sé… me gustaría ser periodista, y preguntar a los famosos y viajar mucho. Anda, mira, cuando seas cantante y yo periodista te podría entrevistar.

-Seria guay.

-Y Marina se cogería fiesta, porque como en el cole tenemos muchas fiestas, pues se las cogería e iríamos a verte cantar.

-Sí, y así luego yo lo enseñaría en clase –dice Marina asintiendo.

-¡Sí! Que guay, jaja –digo yo muy feliz. Ahora tenía dos amigos con los que hablar.

Estuvimos toda la tarde allí los tres, hasta que nos vinieron a recoger. Llegue a casa y me duche.

-Marta, cariño, tenemos que hablar contigo.

-¿Qué pasa mami?

-Pues verás, ya sabes que te dijimos que nos tendríamos que ir por el trabajo de papá –me dice mi padre. –Pues veras, nos vamos el domingo a Zaragoza.

-¿De vacaciones?

-No cielo, para vivir allí.

-¿Pero Marina y Blas se pueden venir también, no?

-Me temo que no cariño…

-Pero son mis amigos…

-Lo sé, y si quieres los podremos llamar y hablar con ellos, pero allí harás nuevos amigos. No te pongas triste.

-Jo…

-Mañana es viernes, aprovecha para estar con ellos y despedirte, ¿vale?

-Vale…

-Venga, y ahora a la camita, que mañana hay que ir al cole y tienes que despedirte de tus compañeros –me dice mi madre con una sonrisa. Yo asiento y me voy a la cama sin decir ni mu. No quiero separarme de Marina y Blas, además, creo que Blas me gusta…

Al día siguiente me levanto un poco triste, me visto con la ropa que me había preparado mi madre y me lleva al cole. El día pasa rápido, me despido de todos, aunque no creo que me vallan a echar de menos, y salgo de aquel colegio de la mano de mi madre. Corro hacia nuestro rincón del parque y Blas y Marina ya están allí.

-Hola –digo triste.

-¿Qué te pasa Martus?

-El domingo me voy a vivir a Zaragoza y no quiero separarme de vosotros.

-Jo… no quiero que te vayas…

-Yo tampoco quiero irme si no venís vosotros, pero bueno…

Blas no dice nada. Está sentado, y veo que está empezando a llorar.

-Blas, no llores… seguro que nos vemos muy pronto. Recuerda que te tendré que entrevistar cuando seas cantante –esboza una pequeña sonrisa.

-Pero es que no quiero que te vayas… -me abraza.

-Hablare con los dos todos los días, o los que pueda.

-Jo, Martus… ahora las tardes serán muy aburridas sin ti… -me dice Marina abrazándome también. –Además me tengo que ir ya, que vienen mis tíos a cenar…

-No pasa nada, mañana pasaré por tu casa a despedirme.

-Vale. Te quiero Martus –dice mientras nos abrazábamos otra vez. Tras esto, se fue, y nos quedamos Blas y yo solos.

-Marta, tengo que decirte una cosa…

domingo, 20 de octubre de 2013

"My own dreams" Capítulo 1


Hola, soy Marta. Aunque me gusta que me llamen Martus. Tengo 7 años recién cumplidos, y estoy viviendo en Murcia, aunque mis padres me han dicho que dentro de unos días me tendré que ir a otra ciudad que se llama Zaragoza, pero no me han dicho muy bien por qué. A mí no me importa irme, pero quiero que mi mejor amiga, Marina, venga conmigo. Es la única amiga que tengo, porque los demás no quieren jugar conmigo, dicen que soy rara. En realidad, me gusta estar sola, así juego a que yo soy la dueña de mi mundo, y que el recreo es mi casa. Y solo comparto ser la dueña con Marina. Es más bajita que yo, con el pelo negro, largo, y unos ojos muy grandes. Es muy guapa, y me encanta estar con ella en el parque del barrio, y contarle mis cosas, y ella a mí las suyas.

Hoy estoy en el parque del barrio, sentada en el rincón donde nos sentamos Marina y yo a hablar. Pero no aparece por ningún lado. Igual se ha puesto mala, luego le diré a mis padres que llamen a los suyos para preguntar. Me quedo allí un rato jugando con mi muñeca favorita, Violeta, hasta que un niño se sienta a mi lado. Yo no le hago caso, me da mucha vergüenza hablar con chicos, porque como soy la rara, pues…

-Hola –me saluda.

-Hola –digo yo muy bajito.

-¿Por qué estás aquí sola? –me pregunta mirándome. Es más mayor que yo, tendrá unos 10 años, y tiene unos ojos muy bonitos, no sabría definir el color.

-Estaba esperando a una amiga, pero no ha venido, supongo que se habrá puesto mala…

-Ah… ¿Y por qué te quedas aquí sola?

-No lo sé… no tengo muchos amigos ni amigas con los que jugar, soy rara y nadie quiere estar conmigo…

-No digas eso. A mí me has caído bien. Si quieres podemos ser amigos –me dice con un brillo en la mirada.

-Vale –le respondo -me encantaría ser tu amiga.

 Nos apoyamos los dos en la pared. Se hace el silencio y yo peino a Violeta, mientras él se queda pensativo mirando al horizonte.

-¿Y por qué dices que eres rara? No lo entiendo…

-Pues no lo sé. En el cole es lo que me dicen. Supongo que porque soy muy alta, o porque en vez de jugar a pintarme la cara o a ser princesa, prefiero leer o jugar con Violeta.

-Pues a partir de ahora no estarás sola, porque ahora somos amigos, ¿no?

-Sí, claro –digo con una sonrisa bajando la mirada.

-Por cierto, me llamo Blas.

-Yo soy Marta. Aunque Marina, mi mejor amiga, me llama Martus.

-¿Martus?

-Sí, porque dice que Martas hay muchas, y que si me llama Martus sabré en seguida que me está llamando a mí.

-Anda, pues es una buena razón…

-Es que ella es muy lista, ¿sabes? Saca sobresalientes, igual que yo.

-¡Qué bien! Entonces tengo una amiga lista.

-Sí –digo mientras reímos los dos.

-¡¡Blaaaaas!!

-Es mi madre –dice él un poco avergonzado. –Me tengo que ir ya, si quieres nos vemos mañana.

-Vale, como quieras. Yo quedo aquí por la tarde con Marina, así te la presento.

-Genial, entonces hasta mañana amiga –dice levantándose con una sonrisa.

-Hasta mañana amigo.

Tras decir esto, sale corriendo hacia donde estaba su madre, y yo decido irme a casa para llamar a Marina. Así le cuento que ya no estaremos solas en el parque, y que tenemos un nuevo amigo. Espero que le caiga bien…