jueves, 28 de noviembre de 2013

"My own dreams" Capítulo 18


Vale, I know, hace mucho que no subo capi, pero esque he estado de exámenes y super extresada... últimamente me falta inspiración, así que no me peguéis si el capi es muy corto o algo...
Otra cosa, se me ha borrado la lista con la gente a la que avisaba cuando subía capi, así que si me olvido de alguien LO SIENTOO!! De todas formas decídmelo por twitter si eso :)
Y nada, espero que os guste. A mi no me termina de gustar pero lo que importa es vuestra opinión, no la mia, así que... a leer!
 
*Narra Carlos*

Camino solitario por las calles de Murcia. Las manos en los bolsillos y una sonrisa en la cara. No sé qué me pasa, pero solo pienso en ella. Suspiro y entro en una cafetería. Al final con la llegada de Marta no he comido nada… ¡Y tengo hambre! Me siento en una de las mesas y una camarera me atiende.

-Buenos días, ¿qué desea tomar?

-Hola –digo mirándola. Qué chica más guapa… -Un cola cao y una napolitana de chocolate. Para adelgazar y eso... –la chica se ríe. Tiene una risa muy dulce, me gusta escucharla.

-Está bien, ahora se lo traigo –dice apuntándolo y girándose para irse. Pero ODIO que me traten de usted.

-Oye –digo, y ella se gira. –No me trates de usted por favor, que tampoco soy tan viejo –la chica vuelve a reírse y se va. Cojo mi móvil y empiezo a juguetear con él. Le mando un wa a marina diciendo que espero que siga viva tras haber hablado con Marta. Es que me da miedito cuando se pone así, jo…  Nah, es buena chica. Llega de nuevo esta chica y me sirve el desayuno, poniéndome la cuenta también. Me lo tomo con tranquilidad, no tengo prisa. Veo que esta no me quita el ojo de encima. Sonríe constantemente, mientras atiende a las pocas mesas ocupadas. Río para mis adentros. La chica es muy guapa, pero ya tengo a Marina. Otro suspiro inconsciente sale de mí. ¿Por qué cada vez que pienso en ella suspiro? No quiero enamorarme… y ella tampoco… Pero… Joder… Pago y salgo de aquel local. Sinceramente no sé qué me pasa. Mas bien no quiero saberlo. Mañana me voy de aquí…

 

*Narra Marina*

La puerta de casa se abre y un “¡Ya estamos aquí!” se escucha. Mis padres. Noto que marta se pone nerviosa, y la intento tranquilizar.

-Hija, que sé que no nos has echado de menos, pero al menos podrías salir a saludar –dice mi madre cargando una maleta.

-Hola mami –digo dándole un abrazo. Al segundo le abrazo a él también. Miran a Martus. Está no se atreve a decir nada. Parece mentira que para unas cosas sea super abierta y que no se atreva ni a presentarse a mis padres…

-Bueno, mamá, papá, esta es Martus.

-¿Marta? ¿Eres tú? ¿Pero qué haces por aquí? –dice mi madre dándole un abrazo. Veo que Marta suspira aliviada y le hago un gesto de complicidad. Le da dos besos a mi padre.

-Pues que no quería que Marina se hiciera adulta y no estar yo aquí para verlo, así que me he venido esta semana para recuperar el tiempo perdido.

-¡Pero qué bien! ¿Y los papás?

-En… Zaragoza. Me he venido sola, ellos me han dejado.

-Anda… y... dónde…

-Se queda aquí mamá –digo antes de que meta la pata. Que yo la quiero mucho, pero es una bocazas.

-Ah, pues por mi ningún problema… -dice mirando a mi padre.

-Ni por mí, encantados de que te quedes –dice sonriendo. Ais, cuanto los quiero.

-Muchas gracias –dice ella sonriendo aliviada.

-Bueno, ¿y habéis ido a ver a Blas no? –salta mi madre. Yo empiezo a reírme y Marta se pone roja como un tomate, mientras se ríe también. -¿He dicho algo malo?

-No… -digo sin parar de reírme –es que…

-Que sí que lo hemos visto, que es muy majo, me ha hecho mucha ilusión verle.

Yo no puedo más y me tiro al suelo de la risa. Puta Martus, y tanta ilusión que le ha hecho… Marta se empieza a descojonar de mí, y mis padres me miran incrédulos, en plan: ¿esta chica es tonta o peina calvos? Ai, que risa… Mis padres se van mientras le desean suerte a Marta, y yo me voy calmando poco a poco. Me levanto y esta me da una colleja.

-Eh

-Gilipollas, ¿Por qué te ríes tanto? ¡No hace tanta gracia!

-Sí sí, pero que te ha hecho más ilusión de la que dices… -otra colleja que me da. Me maltrata, ashudenme.

-Vete un rato por ahí, que si empezamos con esas yo también tengo…

-Vale, vale, ya me callo, pero no me maltrates, jo… -digo poniendo cara de cachorrito.

-Mira que eres tonta… -dice negando con la cabeza y dándome un abrazo. La quiero más… la necesitaba a mi lado.

 

*Narra Paula*

Recojo mis últimas cosas, meto el dinero en la mochila y salgo de aquella “cárcel”. No he dormido en toda la noche. Estuve pensando en lo que me dijo Álvaro y tiene razón. Debo salir de aquí cuanto antes. No tengo dónde ir, pero me da igual, me alejaré todo lo que pueda. Salgo corriendo en ninguna dirección, simplemente corro. Como Forest Gump. Cuando estoy suficientemente alejada y fatigada, llamo a Álvaro.

-¿Sí?

¿Álvaro? Soy Paula.

-Ah, hola –dice medio adormilado. -¿Qué pasa?

-Me he ido.

-¿El qué?

-Eso, que te he hecho caso, me he ido de allí. Ahora mismo no sé donde estoy, pero te necesito, no sé a dónde ir.

-¿Cómo que no sabes dónde estás? Dame una dirección aproximada que voy a por ti.

-Pues… poco más allá de salir de la ciudad, dirección Alicante.

-Vale, espérame allí –y cuelga. Suspiro y me siento en la carretera. Diez minutos más tarde, noto unas manos que me acarician por detrás.

 

*Narra Álvaro*

No imaginé que fuera tan valiente y que se fuera de allí. Me pongo unos vaqueros y una sudadera encima de la camiseta del pijama y le cojo a mi compañero las llaves del coche que hemos alquilado para desplazarnos por la ciudad. Voy dirección hacia donde me ha dicho y allí la veo, sentada en el borde de la carretera medio dormida. Indefensa. Como la primera vez que la vi. Me acerco por detrás y le acaricio los brazos.

-¿Ha llamado usted al servicio de rescate? –le digo, y ella se ríe.

-Sí, pero ha tardado mucho en venir y pensaba irme ya… -dice tras levantarse sonriéndome. –Gracias por venir –me da un abrazo.

-No las des. Venga, vámonos –nos montamos en el coche y pongo rumbo al hotel de nuevo. No hablamos apenas, solo se escucha la radio de fondo. Suena “We are Young”, de Fun. Paula sonríe y empieza a tararearla. Subo el volumen y me mira sonriendo. Comienzo a cantar con ella. Es un momento… especial. Llegamos al hotel y subimos a la habitación. Perfecto, mi compañero no está. Mejor. Me quito la sudadera y le digo a Paula que deje su mochila donde pueda.

-¿No tienes más cosas? –le pregunto.

-Digamos que solo tenía para subsistir y que mi “novio” me cambiaba la ropa con las putas con las que lo hacía cada noche. Esto es lo que me queda mío.

-No sé cómo has aguantado, en serio…

-Ni yo… pero bueno…

Busco una camiseta de la maleta y me quito la del pijama. Paula no me quita el ojo de encima.

-¿Qué?

-¿Qué haces?

-Ponerme una camiseta que no sea la del pijama.

-Ah, pues tú sigue… -se muerde el labio.

-¿Por qué? ¿Te pongo?

-Hombre, bueno estás… -dice acercándose a mí.

-¿Ah sí?

-Sí. Mucho –está delante de mí.

-Pues lo siento, pero tengo hambre, yo me bajo a desayunar –digo escabulléndome como puedo. Me pongo la camiseta y me peino un poco con la mano.

-Imbécil…

-Lo siento Paula, pero yo no…

-Tranquilo –me interrumpe. –Me quedo aquí durmiendo si no te importa, tengo mucho sueño.

-Claro, descansa. Vuelvo dentro de nada. Ah, si quieres algo, en el minibar hay comida, coge lo que quieras.

-Está bien, gracias.

-Bueno… adiós –digo saliendo de la habitación. Me apoyo en la pared y suspiro. No sé si he hecho bien o no en salvar a esta chica. Pero no quiero que sufra más, y si se pilla por mí yo… sigo enamorado de Marta.

 

domingo, 17 de noviembre de 2013

"My own dreams" Capítulo 17


*Narra Marina*

Abro los ojos poco a poco. Estoy boca abajo abrazada a Carlos, con una pierna encima suyo. Sonrío inconscientemente. Es tan mono cuando duerme… me aparto con cuidado de él y miro la hora. ¡Las 9! ¡Joder! Como lo vea Marta… Zarandeo un poco a Carlos susurrando su nombre. Abre los ojos y me ve.

-Va, levanta dormilón, que Marta debe estar a punto de llegar.

-¿Qué hora es?

-Las nueve.

-Mm… Cinco minutitos más…

-No, venga. Como Marta te pille aquí así nos canea a los dos. Vístete, va, cuando salga del baño te quiero ver preparado –le digo dándole un beso. Cojo mi ropa y me metí al baño a darme una ducha.

 

*Narra Carlos*

Me levante medio adormilado. Si es que esta chica… Me vestí y fui a la cocina, tenía bastante hambre. Estaba seguro de que tenía que tener chocolate en algún lado… Encontré un paquete de galletas príncipe de doble chocolate y cogí una. De repente, oí como la puerta se abría y se cerraba con mucho cuidado. Me pegué todo lo que pude a la pared. Sólo podía ser Marta. Paso por delante de la cocina y no me vio… hasta que entró en ella.

 

*Narrador omnisciente*

-¿Carlos?

-Em… ¿Hola?

-¿Qué haces aquí?

-Pues… -no se le ocurría nada, así que dijo lo primero que se le ocurrió –comer galletas.

-Ya… eso mismo… no tienes nada mejor que hacer que venir a comer galletas a las nueve de la mañana y con la camiseta al revés… -dijo Marta cruzándose de brazos. Carlos se puso colorado al ver que de verdad llevaba la camiseta al revés. Lo de levantarse pronto...

-Oye, ese vestido te queda muy bien, sí… -no sabía que decir para salir de esta. Para salvación de este entró Marina.

-¡Martus! Ya estás aquí…

-No, soy un fantasma… -dijo poniendo una cara rara. -¿Qué hace Carlos aquí? –dijo levantando las cejas.

-Em… yo ya me iba…

-Cómo huyes… -dice Marta riéndose. –Sí, sí, vete, que tengo que hablar con Marina…

-Yo… eh… ¿Y tú qué haces llegando a estas horas? –dice Marina en un intento de cambiar de tema.

-Bueno… adiós. Ya hablaremos –dice Carlos cogiendo su chaqueta del salón y yéndose hacia la puerta.

-Adiós –dice Marina cantarina, sonriendo mientras movía la mano.

-Adiós rubio, ya hablaremos tú y yo… -dice Marta rasgando los ojos, pero sonreía. Carlos se fue y se quedaron las dos amigas solas.

-Bueno, yo me voy a… recoger la casa… porque hoy llegan mis padres y… -dice Marina intentando irse, pero Marta la coge de la mano y la sienta en el sofá.

-¿Qué hacía Carlos aquí?

-Pues… venía a verte, pero como no estabas pues ya se iba…

-Claaaaaro… por eso me había dicho que había venido a comer galletas… a las 9 de la mañana…  -Marina se ríe.

-Que mono, a comer galletas dice… -seguía con una risita tonta.

-¡Qué guarrilla! ¡Qué has pillao’ cacho! ¡Y con el rubio!

-Bueeeeeeno…

-¡Pero qué fuerte! O sea, hace un par de días me decías que era un borde y un creído, ¡y hoy te lo tiras! I’m fleeping… Si ya decía yo que los que se peleaban de deseaban, pero de qué forma…

-Capulla… pues sí, resulta que empezamos a hablar, y es un amor, no sé… surgió así… no tenemos nada serio, no me quiero enamorar… ¿Qué dijo que éramos? Ah, sí, follamigos.

-¿En serio? ¿Follamigos? –dice Marta incrédula soltando una risilla.

-Pues sí, ya te he dicho que no me quiero enamorar, pero el chico me atrae… Bueno, ¿y tú que, eh pillina? ¿Cómo es que llegas a estas horas?

-Dormí en casa de Blas.

-A mi me da que hicisteis de todo menos dormir…

.¿Qué insinúas?

-Coño, que follasteis, ¡más claro agua!

-¡Ala que fina! Pues no, no follamos.

-¿Ah no? –dice marina un poco sorprendida.

-No –Marta hace una pausa –hicimos el amor.

-¡Oooh! ¡Lo sabía! ¡Qué bonico madre! ¿Y qué tal estas después de eso?

-Pues muy bien, no sé cómo quieres que esté.

-¡Cuéntamelo todo! –dice Marina muy ilusionada. Su amiga le contó todo lo que había pasado anoche y Marina hizo lo mismo. Empezaron a gritar como locas, alegrándose la una por la otra. Qué felicidad, oye. De repente, suena el móvil de Marta.

 

*Narra Marta*

-¿Sí?

-¡Feii! ¡Qué nos vamos a Madrid!

-¿Qué?

-¡Que nos han cogido!

-¿Qué qué?

-Joder, sorda, que nos han dado la beca de periodismo a las dos, ¡que nos vamos a estudiar a Madrid!

-Me estás vacilando…

-Marta, no estoy gastando el dinero en llamarte para gastarte una broma.

-¡AAAAAH! ¡¡QUÉ FUERTEEE!!

-¡Sí! Estoy super feliz… Tía, que además nos vamos las dos, que ldiwjodisjd.

-Gloria, te amo, ¿lo sabías?

-Lo sé cariño, algo me habían comentado… -ríe. –Bueno, ¡cuéntame que tal por allí!

-Pf… muchas novedades… ya os contaré cuando llegue…

-Genial, porque nos vamos la semana que viene.

-¿Cómo? ¿Tan pronto?

-Sí tía, me ha llegado la carta ahora.

-Bueno, pues bien… cielo, te tengo que dejar, ¡gracias por llamarme Glo!

-A ti amor. Un besito.

-Muak –colgué. Estaba feliz. Llevaba tiempo intentando conseguir alguna beca para estudiar periodismo, y por fin me la han dado.

-¡Marinus! ¡Que me han dado la beca! ¡Que me voy a Madrid a estudiar!

-¡Aw! ¡Pero eso es genial! Me alegro muchísimo por ti, te lo mereces amor –dice dándome un abrazo.

-¡Gracias! Ains, estoy super feliz. No sabes lo que he luchado por esa beca. Además no voy sola, voy con una amiga.

-¡Pues entonces mejor que mejor! –de pronto, se escuchó el ruido de las llaves abriendo la puerta de la casa.

viernes, 15 de noviembre de 2013

"My own dreams" Capítulo 16


-Todo tiene solución –le digo sentándome a su lado. La miro de nuevo y ella me mira. Sus ojos negros se clavan en los míos. En realidad, la chica es atractiva. –Cuéntame.

-De verdad, no te interesa, no quiero…

-Cuéntamelo.

-Pues… -suspira. –Tenía, bueno, tengo una especie de “novio” que bueno… al principio era el mejor, me trataba como a una princesa, me decía siempre cosas bonitas… y me enamoré locamente de él… pero resultó ser que  todo eran mentiras. Me convenció para irme a vivir con él, y yo, tonta de mi, accedí. A partir de ahí pues… me empezó a llevar a sitios no muy buenos… Me enganché a la bebida porque resultó ser que él vivía de fiesta en fiesta… todo lo hice por amor. Hasta que me empezó a acosar. Sexualmente y moralmente. Aún no ha llegado a pegarme, pero no tardará en hacerlo. Soy una mierda joder, debí darme cuenta desde un principio de que él no era bueno para mí, que mis padres tenían razón, que todos tenían razón, de que estaba ciega y que tenía que abrir los ojos… y ahora… -solloza –ahora es demasiado tarde. Vivo encarcelada en aquel piso del que solo salgo para hacer de criada y para emborracharme por las noches porque es la única salida que encuentro a mis problemas… Joder… mírame. Soy una puta mierda, no sé qué coño haces aguantándome…

-¿Por qué no lo denuncias? ¿Por qué sigues allí?

-No lo entiendes, no sabes lo que es esto…

-No, no lo entiendo. Pero debes denunciarlo. No puedes vivir acosada por miedo a lo que te pueda hacer.

-No tienes ni idea de lo que ese chico puede llegar a hacer… Si hago algo que no debo estoy muerta ¿me oyes? Muerta. Literalmente. No sería la primera vez que me saca una navaja y me amenaza.

-¿Qué ha hecho qué? Joder, o lo denuncias tú, o lo denuncio yo –digo poniéndome en pie.

-No… no por favor… -dice cogiéndome de la mano. Estaba llorando. –No hagas nada. Por favor…

-No entiendo nada…

-No hace falta que entiendas nada, simplemente… tengo que salir yo de esta. Yo solita me he metido y yo voy a salir.

-¿Cómo te llamas?

-Paula. ¿Tú?

-Álvaro –la chica sonríe. –Venga, levanta –le digo tendiéndole la mano. Ella se levanta. Va echa un desastre, sí, pero tiene un toque atractivo.

-Lo siento… no debería haberte contado nada, no tendrías que verme así… Ai… que mareo… -la cojo antes de que se cayese al suelo.

-Ten cuidado anda…

-¿Por qué me ayudas?

-No lo sé… te he visto tan indefensa… necesitaba despejarme.

-¿Y eso? Si se puede saber claro –dice poniéndose en pie. Comenzamos a andar tranquilamente.

-Mal de amores, supongo. La chica que supuestamente me gusta tiene novio y está muy enamorada, yo no tengo ninguna posibilidad… -suspiro.

-No digas eso. Tienes que luchar por ella si de verdad la quieres.

-Querer es una palabra muy fuerte para alguien que apenas conozco.

-¿Cómo?

-Solamente la conozco de vista. Pero no sé, lo que siento al verla… es… no sé, es complicado.

-Seguro que encuentras pronto a la mujer de tu vida, estoy segura. Un chico como tú seguro que tiene a mil tías detrás.

-Pues no te creas eh… -dije mientras ambos reíamos. Paula en realidad era muy maja. Necesitaba a alguien con quien desahogarse. Un poco de cariño, nada más.

-Oye, será mejor que te separes de mí. Estamos llegando al piso y como me vea con alguien ya sabes…

-No sé cómo puedes aguantar enserio. Un día coge tus cosas y lárgate. No mereces estar encarcelada. Mira, si necesitas ayuda, llámame –le digo apuntando mi móvil en su mano. –Aunque yo dentro de una semana me voy.

-Así que tengo una semana para pedir ayuda o moriré encarcelada….

-Tú lo has dicho.

-Bien, pues… adiós.

-Adiós Paula. Cuídate. Una semana –le digo, ella sonríe y se va.

 

*Narra Marta*

Salimos de aquel piso riéndonos y picándonos. Había sido una noche muy especial, sin duda. Blas era tan perfecto… Caminamos y acabamos en su portal. Entramos y llamamos al ascensor. Cuando entramos, él me empotró contra la pared y me beso con mucha pasión, yo lo correspondí. Estaba encendida. Salimos de este sin parar de besarnos y Blas abrió como pudo la puerta. Entramos y tiró las llaves al suelo, mientras cerraba de una patada la puerta.

-Y… tu madre… -dije entre beso y beso.

-Está en Barcelona… no vuelve…. hasta mañana… por la noche... –cuando quisimos darnos cuenta, estábamos en el salón. Me subió encima de él y me llevo a su habitación, dejándome en la cama con cuidado. Estaba muy nerviosa, pero a la vez lo necesitaba. Blas se puso encima de mí con cuidado y empezó a acariciarme el muslo, sin parar de besarme. Nada más sentir el contacto con su piel me puso la carme de gallina. Me deseaba, lo notaba. Puse mis manos en su pecho y comencé a desabrocharle los botones de la camisa blanca que llevaba. Mi vestido desapareció como por arte de magia, sus pantalones también. Estaba convencida de que quería que él fuera el primero, y así iba a ser. Estaba preparada. Me puse encima de él y me quitó el sujetador. Jugué con la cinta de su bóxer, acariciando su abdomen y dándole besos por el cuello, sabía que le excitaban. Se volvió a quedar encima mío y desapareció la poca ropa que aún nos quedaba.

-¿Estás segura? –me preguntó tras ponerse el preservativo.

-Quiero que seas el primero Blas. Aquí y ahora. Hazme tuya –dije, Blas me besó. Entró con mucho cuidado en mí, y sentí un dolor agudo.

-¿Sigo?

Sí –volvió a repetir el movimiento, y yo me agarré fuerte a las sábanas.

-No preguntes, tú sigue. No pares por favor –dije antes de que él dijese nada, y me obedeció. Lo sentía una y otra vez, y lo que antes era dolor se convirtió en placer. Agarraba fuertemente la espalda de Blas, y él callaba mis gemidos con besos apasionados, llenos de amor. Lo amaba demasiado. Llegamos a tocar el cielo con la punta de los dedos, y él se echó a mi lado, algo exhausto. Ahora entiendo cuando dicen que lo de hacer el amor puede ser un deporte… Me besó en la cabeza y me miró, acariciándome el pelo.

-Gracias.

-¿Por qué? –me preguntó con una sonrisa.

-Por todo. Por esta noche. Por haber sido el primero. Por todo en general. Gracias.

-No las des. Te mereces todo esto y más.

-Te quiero Blas.

-Te amo princesa –y, tras darle un beso y apoyarme en su pecho, me quedé dormida.

[…]

Un dulce olor a chocolate me despertó. Abrí los ojos y Blas no estaba a mi lado. Me puse mi ropa interior y su camisa y sonreí al recordar la noche de ayer. Fui hacia la cocina y ahí estaba él, con sus bóxers, calentando el chocolate. Rodeé su cintura con mis manos y le di un beso en el cuello.

-Huele muy bien.

-Mejor sabrá –dice volviéndose. –Buenos días pequeña –dijo cogiéndome de la cintura por dentro de la camisa y acercándome a él.

-Buenos días princeso.

-¿Cómo que princesa?

-Es que príncipe es muy normal, me gusta más princesa.

-Am… -dice besándome.

-Anda, atento al chocolate no se vaya a quemar, que tengo hambre y me apetece –digo separándome y dándole un cortito beso en los labios.

-Esto ya esta… -dice poniéndolo en dos tazas. Desayunamos entre risas, manchándonos mutuamente. Me estoy empezando a acostumbrar a este tipo de desayunos… Me levanté y llevé mi taza al fregadero.

-¿Sabes? Estás muy sexy con mi camisa… -me dijo al oído abrazándome por detrás.

-¿Ah, sí? Tú con los bóxers no te quedas atrás…

-Pues es que me pones mucho… -digo besándome el cuello.

-Eh, quieto ahí. Ya tuviste tu ración anoche, y yo soy alumna novata.

-Bueno, pues tendrás que hacer las prácticas, ¿no? –yo reí, él seguía besándome el cuello.

-No señorito. Hoy Martus está de vacaciones, y mi profe también –dije sacándole la lengua y yéndome a la habitación dándole un cachete en el culo.

-Eres mala… cuando te pille verás.

-No lo harás –digo cantarina. Entro en la habitación y me pongo mi ropa. Miro mi móvil. No tengo ninguna notificación. Me fijo que son las 9. ¡Las 9 de la mañana! ¿Ho-la? ¿Pero este chico está mal?

-Estabas mucho más sexy con mi camisa… aunque ese vestido me va a volver loco –dice abrazándome por detrás de nuevo y dándome un beso en la mejilla.

-Tú si que me vas a volver loca…. ¿Cómo se te ocurre levantarte a las 8 de la mañana? ¡Ahora son las 9!

-Me gusta verte dormir… Además, el desayuno iba a ser una sorpresa pero…

-Ai, es que el chocolate es el único vicio que tengo… Tengo activado como un sensor –Blas se ríe y me da un beso. Meto mi móvil en el bolso, me pongo los zapatos y salgo.

-Eh, ¿ya te vas?

-Sí, con un poco de suerte pillo a Marina en la cama y me libro de las preguntas.

-Bueno… no te voy a retener o secuestrar… gracias.

-¿A mí por qué?

-Por todo. Por hacerme el hombre más feliz del mundo. Por ser tan perfecta. Por entregarme tu virginidad… Por estos desayunos…

-Ains mi niño… te quiero, te quiero, te quiero –le digo dándole un largo beso.

-Bueno… adiós.

-Adiós. Te amo pequeña.

-Y yo a ti princeso.

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Bueeeno, ya esta aquí el capi que tanto ansiabais xD Quería dedicárselo a dos personitas: A @CFZambraSantan que siempre me comenta por twitter los capis y me pide y kajwjeieji que te quiero mucho :) Y a la zorrasca de @marguzman2 que la quiero mucho mucho mucho mucho y que siempre voy a estar ahí, así que sonríe ;)
COOOOMENTAAR, PLIIISS, QUE ME HACE ILU RECIBIR COMENTARIOSS!! OOOSSS QUIEEEROOO!! Y GRACIAS POR LAS MÁS DE 4000 VISITAAS!!! MUAKA!

lunes, 11 de noviembre de 2013

"My own dreams" Capítulo 15


*Narra Marina*

Marta y Blas se fueron y yo me tumbé en el sofá con el móvil en la mano. Abrí conversación con Carlos, me apetecía hablar con él.

Yo: Feo :p

Carlos: Guapa!

Yo: Que tal??

Carlos: Bien, como siempre, y tu?

Yo: Aburrida en casa

Carlos: Y eso? No tienes a Marta?

Yo: Nop, se ha ido a cenar con Blas… No creo que venga a dormir ;) xD

Carlos: Uoo… aquí hay tema… pero vamos xD

Yo: Ya te digo… jajaja

Carlos: Oye, tú no vives en _______?

Yo: Sí, por?

Carlos: Esq tienes algo en la puerta.

Yo: Eh???

Carlos: Tú abre la puerta.

Le hago caso y voy hacia la puerta. La abro y me lo encuentro ahí, con una sonrisa perfecta.

-¡Hola!

-¿Pero qué haces aquí?

-Bueno, si te vas a alegrar tanto ya me voy…

-¡No! –digo dándole un abrazo –pasa anda. –Los dos pasamos al salón y nos sentamos en el sofá.

-¿Por qué has venido a verme?

-Pues… si te digo la verdad no lo sé ni yo. Fue un impulso. Me enteré de donde vivías y bueno… vine aquí. No sé, es raro… quería verte –me dice mientras le miro con una sonrisa. Que mono que era, jo. No sé muy bien cómo ni por qué pero le bese, y él me siguió el beso.

-Yo… eh… ha sido un impulso y… -no me dejó terminar cuando junto sus labios con los míos. ¿Qué estaba haciendo? ¿Por qué tenía ganas de él? Me puse encima suyo y comencé a quitarle la chaqueta. Él metió sus manos por dentro de mi camiseta y no tardó en quitármela, yo hice lo mismo con la suya.

-Vamos a mi habitación –dije como pude. Le dejé levantarse. Di un pequeño salto y me subí encima de él, rodeándole la cintura con las piernas. Él me cogió del culo para que no me cayera y llegamos fácilmente a la habitación. Me baje y le tiré encima de mi cama y sonreí pícaramente. Yo en realidad no era así, pero no sé, lo necesitaba, me gustaba mucho. Di un salto y me puse encima de él comiéndole la boca. Seguí besándolo mientras acariciaba su abdomen y bajaba hasta el cinturón. Empecé a jugar con este, hasta que se lo desaté y le acaricié el borde de su bóxer. Carlos gimió en mi oído, lo que hizo que me excitara bastante. Él se puso encima de mí y me deshice de sus pantalones, y él de los míos también.

-Eres muy mala –me dijo al oído, y yo reí. –Ahora me toca jugar a mí –dijo dándome un mordisco en el cuello. No pude evitar gemir, él sonreía. Empezó a acariciarme suavemente, cuando de repente caí en una cosa. ¡El preservativo! Me coloqué encima de él y me quedé quieta.

-¿Qué pasa?

-¿Tienes preservativos?

-¡Ostia!

-Un segundo –dije levantándome y abriendo el cajón donde tenía la ropa interior. Busqué una cajita, saqué uno y se lo lancé.

-¿Tienes condones en tu habitación?

-Sí, ¿tú no?

-Pues… no…

-Pues muy mal. Nunca se sabe cuándo puede surgir la necesidad –le digo volviéndome a poner encima de él y besándolo. Nos deshicimos de la ropa interior que llevábamos. Carlos se colocó el preservativo y entró en mí, una y otra vez. Adoraba esa sensación. ¿Pero que me estaba pasando? No lo sé, pero solo quería disfrutar de aquello. Llegamos hasta el final y él se echó a mi lado. Me giré hacia él, apoyando la cabeza en mi mano.

-¿Y ahora qué se supone que tenemos? –él se giró hacia mí y se quedó en la misma postura que yo.

-Pues no lo sé… lo que tú quieras que tengamos. Mientras tú seas feliz… -le besé.

-No seas así.

-Así… ¿cómo?

-Así de cookie, de mono, de perfecto. Porque al final terminarás enamorándome y no quiero. No quiero sufrir por amor, por distancia. ¿Me entiendes?

-Perfectamente. Entonces somos… ¿follamigos?

-Podríamos llamarlo así, sí.

-Genial –dice besándome. Me acurruqué en su pecho y sin darme cuenta me quedé dormida.

 

*Narra Álvaro*

Estaba nervioso. Calentábamos la voz, soltábamos tensiones… pero yo no podía. Uf… Se hizo la hora de salir al escenario. Me prometí que lo tenía que hacer bien, como siempre, sin importarme nada. Olvidándome de todo y centrándome en mi guión. Y cuando fui a salir… la vi. Allí, abrazada a él. Se me paró el corazón. Fueron escasos segundos los que me quedé mirándola, pues me empujaron para salir al escenario. Tenía que actuar. Intenté no desviar la mirada hacia ella, pero ida demasiado guapa. Realmente ese chico tiene suerte de tenerla. Lo hice lo mejor que pude, aunque me equivoqué en u n par de frases, espero que no se notase. Al acabar la función, todo el mundo se levantó a aplaudirnos. Eran estos momentos los que me llenaban, en los que veía la recompensa de mi trabajo. Aunque esta vez hubiese fallado un poco. Ella también se levanto. Vi que me miraba, y cuando la miré, apartó la vista rápidamente, evitándome. En parte, es normal. Pero espero volver a hablar con ella.

Ya dentro nos felicitamos por nuestro trabajo, nos vestimos y nos fuimos. Todos querían ir a cenar por ahí, pero yo no tenía ganas. Aún así me insistieron, y por no quedar mal, fui. Comimos en el burger más cercano, para qué complicaros la vida si en el hotel había bufé libre…

Comimos entre risas. Mis compañeros me hacían sentir bien. Pero no podía dejar de pensar el ella. Joder, ¿por qué tiene que ser todo tan complicado? Ella tiene novio. Y yo tengo que viajar continuamente, no tengo tiempo para enamorarme. Quizás solo es atracción, como dice ella. Sí, será eso. Ellos se van al hotel, pero yo me quedo dando una vuelta. Meto mis manos en los bolsillos delanteros y camino pensativo mirando al suelo. De repente, oigo unos sollozos. Y luego se convierten en risas. Y de nuevo en sollozos. Eso solo puede ser alguien borracho. Giro la esquina y me encuentro a una chica sentada en el suelo con unas pintas horribles y todo el maquillaje corrido. La miro detenidamente.

-¿Qué miras?

-A ti. ¿Qué te pasa?

-Nada, déjame –dice acurrucándose entre sus piernas. Me agacho y me quedo de cuclillas a su altura.

-¡Que te he dicho que me dejes, joder!

-No pienso dejarte en este estado hasta que me digas que te pasa.

-¿Y por qué piensas que te lo voy a contar?

-Pues no sé, ¿porque soy la única persona que se ha parado a preguntarte o a ofrecerte ayuda?

-¿Para qué me vas a ayudar? No tengo ayuda, ni remedio.

-Todo tiene solución –le digo sentándome a su lado. La miro de nievo y ella me mira. Sus ojos negros se clavan en los míos. En realidad, la chica es atractiva. –Cuéntame.

-De verdad, no te interesa, no quiero…

-Cuéntamelo.

-Pues…


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Hoolii! No me matéis por hacerlo cortito porfii ;3 Aviso que no subiré capítulo tan diariamente porque empiezo ya con los exámenes y tengo que estudiar, ya sabeis... así que bueno, era para deciros eso y que GRACIAS POR LAS CASI 4000 VISITAS! I'm fleeping... jajaa no se como lo hago que siempre acabo dándo las gracias... jajajaa bueno, pues eso, muchos besitos, os quiero, etc etc. MUAAK!

viernes, 8 de noviembre de 2013

´"My own dreams" Capítulo 14


*Narra Blas*

Llamo a su casa. Me abre con una sonrisa perfecta. Me quedo petrificado. Dios, es tan perfecta, y van tan guapa… Es… está tan… y… eh…

-¿Hola? ¿Blas? –me dice pasando su mano por delante de mis ojos.

-Amigo mío, ya te traigo el babero, que se te cae la baba –suelta Marina, que acude donde estábamos.

-Yo… eh… -ambas se ríen por mi reacción. Pero me he quedado sin palabras. Ese vestido le sienta demasiado bien.

-Si no me vas a decir nada me voy a dormir, ¿eh?

-Lo… lo siento… es… es que… vas demasiado guapa y… eh… que te quiero –le digo dándole un beso. Ella sonríe mientras me besa.

-Bueeeeeeno, ¿no os ibais a cenar? Que yo quiero tranquilidad en la casa, los ruiditos raros para otra ocasión –Marina siempre igual. Menos mal que es mi amiga, que si no…

-¿Nos vamos? –le digo dándole la mano; ella la coge.

-Vámonos. Marina, llevo la copia de las llaves ¿va?

-Vale, pasarlo bien amores –dice dándonos un beso a cada uno y cerrando la puerta tras de sí.

-Bueno, ¿me vas a decir a dónde vamos o me vas a seguir teniendo en ascuas?

-Mm… te haré sufrir un rato más –le digo mirándole de reojo y sonriendo.

-Jo, mala persona… -dice poniendo pucheritos. Me encanta cuando se hace la niña pequeña. Ella es muy madura, pero ese toque de niñez que tiene y que sabe usar a la perfección la hace perfecta.

-No me pongas esa carita, que ya verás cómo te gusta.

-Oye –me dice parándose en seco en medio de la acera. Me vuelvo hacia ella y la miro. Sin duda ese vestido me va a terminar volviendo loco.

-¿Qué pasa?

-Que te quiero. Siempre te he querido. Y ahora que te tengo, tengo miedo a perderte. A que al volver a Zaragoza te olvides de mí y todo esto haya sido un sueño. No quiero que eso ocurra, yo… -suspira y agacha la cabeza. La cojo con mis manos y veo sus ojos cristalinos.

-Jamás te olvidaría. Siempre te he esperado Marta, siempre. He tenido a muchas detrás de mí y no he querido por ti. Aunque no te tenía conmigo sabía que seguías ahí, esperándome en alguna parte. Yo también tengo miedo a perderte o que te olvides de mí. A que cuando te vayas a Zaragoza todo cambie y te distancies. Pero yo nunca dejaré que eso ocurra. Te amo demasiado como para dejarte ir, y no lo haré. Esto es un sueño, pero es mi sueño. Lo que siempre he querido. Y ahora que se está cumpliendo no voy a dejar que nadie lo estropeé. Carpe diem, ¿vale? Disfrutemos de lo que tenemos ahora –Marta lloraba. Supongo que se habrá emocionado. Se acerca a mí y junta sus labios con los míos. Despacio, disfrutando del momento, como acababa de decir. Me coge del cuello y me acaricia el pelo, cosa que me encanta. Juntamos nuestras frentes.

-Te amo.

-Yo más.

-Imposible.

-Totalmente posible.

-Tonto.

-Princesa.

Sonríe y me vuelve a besar. Estoy como en una nube. Nos cogemos de la mano y comenzamos a andar. Se ha hecho un poco tarde, pero eso no me importa. Las palabras sobran. Por fin llegamos. La he traído al teatro. Hay una obra musical que me gusta mucho, “Los Miserables”. Pero en cuanto entramos, Marta se queda como de piedra. ¿Qué le pasa?

 

*Narra Marta*

Me sincero con él en el camino. No sé, me salió así. Y cuando me dijo todo aquello pues... me emocioné. Soy adicta a sus besos. Caminamos en silencio cogidos de la mano, no hace falta hablar. No es un silencio incómodo, sino todo lo contrario.

Llegamos al teatro y entramos. Veo que vamos a ver “Los Miserables”. Espera, para el carro. ¿Pero no actúa aquí…? Oh no… se me olvidó comentarle aquél pequeño detalle. Me quedo ahí en la puerta, como clavada en el suelo, no me atrevo a dar un paso más y entrar en la sala.

-¿Marta, cariño, estás bien?

-Eh… sí, sí… solo que… -dudo si contárselo o no.

-¿Qué?

-Que aquí actúa un amigo mío y bueno… no pasa nada –digo dedicándole una sonrisa. –Vamos.

-Claro.

Entramos y vamos caminando. Sí que es grande esto. Cada vez estábamos más cerca. Joder, si además me va a ver y todo… Nos paramos en la fila 7. Estamos en un lateral. Nos acomodamos en los asientos y comienza la función. La verdad es que lo hacían muy bien. Y Álvaro actuaba de maravilla. Tenía una voz preciosa que encandilaba. Me gustó mucho la función. Menos mal que no me vio. O eso creía yo.

Acabó y todo el mundo se levantó a aplaudir, yo incluida. Lo habían hecho muy bien, no me extrañaba que tuviesen tantos lugares a donde ir. Salí abrazada a Blas, el me cogía por la cintura y yo apoyaba la cabeza en su hombro. Empecé a sentir hambre. Eran las 11 de la noche. ¡Cómo avanza el tiempo!

-Tengo hambre –digo levantando la mirada y mirándole.

-El restaurante está en la siguiente calle amor.

-¡Bieeen! –digo con voz de niña pequeña. Se ríe y seguimos andando hasta llegar al restaurante. Es un italiano. Me lo como, sabe que amo la comida italiana. Nos sentamos en nuestra mesa y pedimos. Eché un vistazo a todo el restaurante, era precioso, decorado con fotografías enormes de los sitios más emblemáticos de Italia.

-¿Te gusta? –me pregunto cogiéndome la mano.

-Me encanta. ¿Por qué haces todo esto? Con una pizza en tu casa sobraba…

-Porque te amo. Te mereces todo esto y más.

-¿Quieres dejar de ser tan cookie por favor? Porque te comeré a besos al final.

-Suena muy tentador…

-Bobo… -los dos reímos. Por fin nos traen la cena. Dios, que hambre. Comemos tranquilamente, entre risas y chorradas. Me encanta estar con él, es todo tan perfecto…

Salimos del restaurante y digo de ir a algún sitio donde haya música, me apetece salir un poco. Él accedió, y entramos en un pub que tenía buena música. Nos dimos cuenta de que también había karaoke, pero me daba muchísima vergüenza, por lo que no le hicimos mucho caso. Fuimos a la barra y pedimos. Bueno, pidió él, ya que yo aún no era mayor de edad…

-Pídeme un cubata porfiiiis.

-No no señorita, eres menor, no puedes beber.

-Jo… pues si no puedo beber no puedo hacer otras cosas… -dije acercándome a él y haciendo el amago de besarlo, pero justo cuando nuestros labios se rozaron, me separé de él y me fui hacia no se sabe dónde. Me senté en una mesa que había libre al lado de la pared, donde había unos sillones en vez de sillas. Vi que me miraba con atención, y me senté de forma bastante provocativa, subiéndome bastante el vestido, pero sin llegar a enseñar nada, todo en su justa medida. Se estaba poniendo nervioso, lo notaba. Sonreí al ver que había conseguido mi propósito, y que venía con dos cubatas en la mano.

-Oh, mira que mono mi niño, si ha cambiado de opinión y todo… -dejó las bebidas en la mesa y se puso de pie encima de mí, apoyando sus manos en la pared.

-Vuelve a hacer eso y mando mi autocontrol a la mierda.

-Estoy deseando verlo –le digo con una sonrisa pícara. Blas me besó muy apasionadamente y se sentó a mi lado.

-El que avisa no es traidor… -dijo dándole un trago a su bebida, yo hice lo mismo con la mía. Estuvimos picándonos un buen rato. Sí, mutuamente, empecé yo, pero él también sabe como volverme loca. Me sentía muy bien con él. Tras haber pasado una hora allí, me apeteció subir a cantar. Y obligué a Blas también. Marina me había dicho que le encantaba cantar, y que no lo hacía nada mal, así que lo arrastré conmigo al escenario. Pedí la canción de “When I look at you”, de Miley Cyrus con David Bisbal. http://www.youtube.com/watch?v=EIdh92vrBs4

Acabamos  muy juntos, frente con frente. Nos íbamos a besar, cuando comenzaron a aplaudir, y despertamos de nuestra nube. Mire alrededor. Se había llenado bastante más. Sonreí como una idiota cuando Blas me cogió de la cintura y me llevó hacia él.

Bajamos del escenario. Todo el mundo nos daba la enhorabuena por lo bien que lo habíamos hecho. Pero si yo antes amaba a Blas, después de oírlo cantar… no podía estar más enamorada. Y entonces recordé aquel día, cuando me dijo que quería ser cantante… tenía que dedicarse a ello, era demasiado bueno.

-¿Y esa voz? –le pregunté sin más rodeos.

-¿Y la tuya?

-La mía es normalita. Blas, tienes que dedicarte a cantar. Vales para ello de sobras. No escondas esa voz que tienes.

-No es nada del otro mundo…

-Blas, te lo digo de corazón. Y si antes te amaba ahora… me has terminado de enamorar –le dije con una sonrisa que él tapó con un beso. Nuestras lenguas jugaban apasionadamente. Me estaba poniendo demasiado…

-¿Nos vamos? –dije como pude.

-Mejor.

Aunque ese “mejor” iba con dobles intenciones. Por parte de él… y por parte de mí también.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

"My own dreams" Capítulo 13


*Narra Blas*

Esta chica me trae loco. He de decir que casi me da un algo cundo he oído lo que me ha contado, pero confío en ella, y ella me ha demostrado que confía en mí, y eso es fundamental. Me encanta… y otra vez me he quedado con ganas de ella. Siempre nos interrumpen: primero Marina, luego mi madre… pero bueno, ya llegará el momento. Y pobre Marta con mi madre… aunque menos mal que es un cielo y se ha portado divinamente. Y prefiero que sea así, además, mi madre le tenía mucho cariño cuando era pequeña, y creo que sigue siendo así, así que perfecto. Eso sí, me ha dejado un poco en shock. No me esperaba que mi madre dijera eso, ha sido muy… ¿Hola mamá, en serio? Pero bueno… Tengo claro que esta noche voy a sorprender a Marta. Llevo todo el día pensando en ello. Quiero demostrarle cuánto le quiero, y eso es lo que voy a hacer. Será una noche para recordar…

 

*Narra Marta*

Me despido de Blas y de su madre y voy corriendo a casa de Marina, concluyendo mi sesión de training por hoy. Llamo a la puerta y me abre Marina muy seria. En seguida se tira encima de mí y me da uno de sus abrazos tan assfdhgkj.

-¿Pero dónde estabas? ¿Sabes lo preocupada que estaba? ¿Cuánto tiempo llevas fuera? ¿Estás bien? No me vuelvas a dar estos sustos eh…

-Tranquila Marinus, solo he ido a correr. Lo hago todas las mañanas que puedo, y al no conocerme Murcia, pues he tardado un poco más… Se me olvidó avisarte, lo siento –digo poniendo cara de cachorrito. –Además, te tengo que contar de cosas…

-¿QUÉ? ¿Y CASI LLAMO A LA POLICÍA SOLO POR QUE TE HABÍAS IDO A CORRER? Yo te mato…

-Ya te he dicho que se me olvido avisarte, lo siento lo siento lo siento –dije abrazándola.

-Te perdono si me cuentas todo. Vamos, ya tardas.

-¿Me puedo duchar antes pliiiiiis?

-No, vamos.

-Jo… porfa…

-Bueeeeno… pero rápido.

-¡Gracias! –digo dándole un beso en la mejilla y corriendo al cuarto. Cojo unos shorts vaqueros y una camiseta blanca ancha  con el número 68 en el centro y me meto en la ducha. Me lavo el pelo, me seco y me visto. Me seco el pelo con el secador y luego me paso la plancha. Tardo como un cuarto de hora, y salgo al salón. Marina está sentada en el sofá cruzada de brazos.

-Menos mal que te había dejado con la condición de que te ducharas rápido… pensaba que se te había tragado el desagüe…

-Em… ¿lo siento?

-Anda tira… -dice riendo, cosa que hago yo también. Me siento a su lado y comienzo a contarle todo lo que me había pasado esta mañana: lo de Álvaro, lo que casi pasa en casa de Blas, el el encuentro con su madre… Marina me mira atónita, sin creerse algunas cosas y riéndose en otras. Si lo que no me pase a mi… 

Comemos tranquilamente y nos espatarramos literalmente en el sofá. Le estoy cogiendo demasiado cariño, es que es tan cómodo… No tardo en quedarme dormida.

[…]

El sonido del timbre me despierta. Entreabro los ojos y veo a Marina dormida a mi lado. Vuelven a picar el timbre. Marina ni se inmuta, así que voy yo a abrir. Veo  a un repartidor con un ramo de flores.

-¿Señorita Marta Pérez?

-Sí, soy yo.

-Son para usted.

-Em… gracias –digo muy atónita. Cojo el ramo de flores y el repartidor se va; yo cierro la puerta. Acerco estas a mí y aspiro su aroma. Me encanta su olor. Veo que hay una notita entre las flores. Antes de leerla cojo una jarra y la lleno de agua, metiendo las flore ahí. Ahora sí, leo la nota.

“Esta noche a las 9 te paso a recoger. Ponte guapa, aunque tú siempre lo estas. Te quiero más que a nada en el mundo.

Fdo: Tu admirador secreto no tan secreto ;)”

No puedo evitar reírme al leer la nota. Este chico tiene cada cosa… lo voy a matar cuando lo vea… a matar a besos. ¿Pero cómo se le ocurre mandarme unas flores? ¡Madre mía! Miro la el reloj. Las 7 de la tarde. ¿¡Las 7 de la tarde ya!? ¿Pero qué hago con mi vida? Despierto a Marina le digo que me ayude a elegir ropa. A ver, me podría unos pantalones y una camiseta y listo, pero hoy me apetece arreglarme un poquito, así que busco entre mi maleta algún vestido. ¡Mierda! Solo me he traído uno de estar por casa y otro ajustado para salir de fiesta. Miro a Marina con desesperación. Ella me sonríe y me enseña los suyos. Usamos más o menos la misma taya, así que pueden valerme. Su madre la de vestidos que tiene… Voy mirando hasta que encuentro uno perfecto. Es blanco, por encima de las rodillas, sin escote y con un cinturón crema a la altura de la cintura. Cogí unas cuñas no muy altas blancas y… ya estaba lista. Me vestí, me hice rizos en el pelo y me maquillé un poquito.

 

-Vas perfecta –me dice marina desde el marco de la puerta.

-Gracias a ti –le dije dedicándole una sonrisa.

-Sí, la verdad, es que sí… -dice riéndose. –Anda, tira, si la que es guapa, va guapa de todas formas.

-Boba que es –digo dándole un beso en la mejilla.

Estoy nerviosa… MUY nerviosa… es que es tan mono… ¿Qué me va a hacer? ¿A dónde me lleva? ¡AAH! Dentro de escasos minutos lo descubriré.

 

*Narra Marina*

Después del susto de esta mañana estaba mucho más tranquila. A ver, di que me levanté tarde, sí, pero levantarme y no verla dando guerra por ahí… además, su móvil estaba en la mesilla… ais. Bueno, pero ya está. Me ha contado todo lo que le había pasado y la verdad es que parece sacado de una película. Y el encuentro con Maria Jesús me ha matao’. Esa mujer es lo mejor, le tengo un cariño impresionante. Siempre hacemos rabiar a Blas, y él se enfada como un niño pequeño. Jo, estoy tan feliz de que por fin esté con Marta… se lo merecen. Y hacen una pareja perfecta. He visto las flores en la cocina. No sabía que Blas era tan romántico… pero todos tenemos cosas que ocultamos, ¿no?

Yo… bueno, yo… he estado hablando con Carlos. Sí, con ese rubio de bote que era un borde y un creído de mierda, con ese. Pues resulta que no era ni tan borde ni tan creído como me había hecho pensar. En realidad, es un amor de chico. Esta todo el rato haciendo la gracia, y hay algunas que no la tienen, pero eso es lo de menos, me río mucho con él. Y la verdad es que se hace querer. No lo conozco mucho, pero mi perspectiva en cuanto a él ha cambiado radicalmente. Os preguntareis a que se debe este cambio. Bien pues… no lo sé ni yo apenas. Os cuento. Esta mañana, estaba tan tranquila durmiendo cuando suena el móvil de Marta. No sé cómo pero siempre la llaman cuando no está. Total, que lo cojo yo con voz medio adormilada.

-¿Sí?

-¡Buenos días! -dice efusivo. Reconocía esa voz.

-Iban a ser buenos hasta que me has despertado.

-No te llamaba a ti.

-Pues parece que quieras hablar conmigo, porque cada vez que llamas a Marta no está.

-¿Cómo que no está?

-Yo que sé tío, que me acabo de levantar y no está en la habitación. Fin de la información.

-¿Por qué eres tan seca y borde conmigo?

-Ah, ¿soy seca y borde? No lo sabía… -dije con ironía.

-Vamos Marina, con Marta en el centro comercial no eras así. ¿Qué te he hecho?

-Nada. Solo que me caes mal.

-¿Y por qué te caigo mal si no te hecho nada?

-¿Has acabado con el interrogatorio?

-Va Marina… no seas así… dame una oportunidad.

-¿De qué?

-De volver a empezar. No me gusta que cada vez que hablemos discutamos.

-Mm –suspiré. La verdad es que tenía razón. Me estaba comportando como una niña pequeña mientras él intentaba ser amable conmigo. –Está bien, tienes razón.

-¡Bien! Hola, soy Carlos, ¿y tú?

-¿Para qué quieres saberlo? –le dije sonriendo maliciosamente, para picarlo.

-¿Pero otra vez? ¿No habíamos dicho que ahora en plan bien? –solté una carcajada.

-Ui, eso lo habrás dicho tú, yo solo he entendido que volvíamos a empezar ¿eh?

-Boba…

-Eh, cuidadín con lo que dices que te casco.

-¡Qué yo digo también esa frase!

-Copiota… ts…

-O tú.

-O tú.

-O… bueno, ¿sabes qué? Mejor dejémoslo –dice al borde de la desesperación. Pobrecillo.

-Vale, va, que ya paro. Yo soy Marina, encantada –dije con una sonrisa tonta. Sí, estaba metida en la cama, con voz medio adormilada, haciendo las paces con un chico que me caía mal y sonriéndole al móvil de mi mejor amiga. Soy guay, lo sé.

-Igualmente. Oye, ¿qué te parece si hablamos mejor por wa? Es que la llamada la pago yo y como se me disparé la factura te voy a decir yo quién la paga…

-Yo no, seguro –digo soltando una carcajada. –Venga va, ahora te abro wa desde mi móvil. Un besito.

-¡Hasta ahora!

Colgué y me guardé el número de Carlos en mi móvil. Y esta vez borré la llamada del historial para que Marta no se enterara, que si no…

Y bueno, eso ha sido más o menos. Hemos empezado a hablar y… le he cogido cariño. En verdad es majo y eso… Pero no sé… es como si no quisiera terminar de hablar con él… Como si me gustase… Raro, ¿verdad? O no tanto…
 
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Vale, a ver... 2000 VISTAS.   G R A C I A S.  Enserio, gracias por hacer esto posible. Me encanta que me motiveis para escribir, que me deis ideas, que me digáis que os gusta... Gracias por leerme de verdad :) Pero quiero que comentéis, jo...
Y quiero que no seais lectoras fantasma, decidme si me leeis y si quereis que os avise, que yo lo hago encantada :)
Y bueno, para darlos las gracias... Capitulo sorpresa! ajaja espero que os haya gustado :)
Ah, quería hacer mención a gente que se que esta ahí esperando a que suba capi y me comenta, y tal... a Mis pinzallisimas Angy, Maricarmen, Vero... a @CarmenPastelita, a la borde que no sabe editar de @Horoscopoauryn xD (te lof! Corramos!) Y bueno, a todas las que me decis que os avise, que deverdad, os lo agradezco muchismo.
OOOOSSS QUIIEERROOO!! Y COMENTAAD PORFII!!